Se habla demasiado de federalismo, se deja caer el concepto con esa irresponsabilidad propia de los políticos que hablan por hablar incluso de asuntos como éste que tiene debajo y encima una bibliografía abrumadora. El copresidente Griñán habla de buscar una salida a este callejón abriendo en él el butrón de un “federalismo cooperativo”, aquel viejo invento de Gordzins Morton, como si la cosa fuera tan fácil en un país donde una legión de estudiosos, alertados por el desastre de la 1ª República –Hennessy, Antoni Jutglar, Solé Tura, Juan Trías y, en especial, Trujillo…– no hubieran puesto de relieve su complejidad. El pragmatismo político habla siempre a corto plazo y a golpe de ocurrencia, y si ahora recurre –desde el PSOE sobre todo—a proponer ese modelo no es más que porque ha de buscarles una salida el bodrio catalán. Hay un rastro neorromántico en el resurgir del tema, un oportunismo que dista ya mucho de la versión pimargalliana de Proudhon, de aquel pacto “sinalagmático, conmutativo y bilateral” que contemplaba el modelo de Estado como una Federación (“libre asociación de libres asociaciones”, etc.) elevándose desde el municipio a la provincia, desde ésta a la región, luego hasta la nación y, a ver por qué no, para desembocar en el cantón y ¡Viva Cartagena! Que nuestra 1ª República adoptara la forma federal se decidió por aclamación en una asamblea que el marqués de Albaida patrocinó en el Circo Price, y que el federalismo es incompatible con la monarquía, parece que se les ha olvidado a los herederos de la socialdemocracia pablista. Quizá estén pensando en que “Míster Witt” vuelva por el cantón para cambiar el euro por “duros cantonales”.

El problema es que hoy no disponemos en España con aquellas eminencias aunque quizá no nos quedemos cortos en marqueses de Albaida y, como consecuencia, las propuestas hasta ahora oídas no son más que palabras en el vacío, hablar por hablar que, eso sí, podría, en un momento dado, enzarzarnos en la discusión sobre las formas de gobierno. Porque hay una lógica perversa que va degradando ese montaje de arriba abajo hasta llegar al individuo. Recuerdo una propuesta de Blas Infante: “Andalucía es el anfictionado de los nueve Estados Provinciales andaluces, incluyendo a Marruecos”. ¿Se imaginan el lío? Proudhon no pudo imaginar lo lejos que llegaría este estertor del utopismo en manos de la pequeña y mediana burguesía.

6 Comentarios

  1. No se moleste, maestro, que esta gente no lee ni ha leído nunca. Eso de federalismo les suena pero no saben dónde, y meterlos ahora en un proceso teórico, como parece pretender usted, no deja de ser ingenuo. ¡Han descubierto la pólvora tres siglos después! Déjelos,hombre, que algo tienen que decir para justificar el chollo.

  2. (Abro las comentas y se me ha anticipado el doctor. ¿De verdad piensa el Anfitrión que el operístico copresidente supo alguna vez de Gordzins Morton? Confieso que yo no. Aunque sí leí el Mr. Witt de Sender.)

    Más bien pienso que tiene cierta habilidad para preguntar al Gugle y enlazando link tras otro, habrá dado con Solé Tura o ese Trías que nombra.

    A mí de todo este cacao maravillao, solo se me ocurre la frase que don Estanis Figueras dejó escrita en una cuartilla sobre su mesa, cuando tomó el expreso para París.

  3. He estado alejada de este rinconcillo unos días y bien me ha pesado porque se me escaparon unas cuantas joyas, en particular la de ayer y – mejor aun- ésa en donde el maestro analiza la situación de España a través del prismo del NYTimes. Menos mal ya estoy al día…
    …Pués yo no conozco a ninguno de estos señores de los cuales habla el maestro (menos Hennessy pero no pienso que sea el mismo….El del maestro se me antoja más indigesto…), pero sin saber tanto parece claro que “el federalismo cooperativo” desemboca o en un suicidio colectivo y fin programado de España, o es lo que llamamos aquí “une usine à gaz”, es decir un armatoste complejo, carísimo y que no sirve de nada salvo complicar las cosas.
    Besos a todos.

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