No creo que de esta crisis vayamos a sacar gran cosa en limpio desde el punto de vista de la experiencia. Los hombres están sujetos al viejo enunciado del adagio de que “con las glorias se olvidan las memorias”, de manera que cuando vuelva a soplar el viento de popa y los bancos abran de nuevo gloriosos la ventanilla de la especulación, volverán probablemente los excesos sobre los escombros de la catástrofe. Marx, que no llegó nunca, como es sabido, a elaborar una teoría cumplida de la crisis (tampoco de la “clase”), dejó en todo caso criterios bastantes para contemplar esos baches no como consecuencias de una causa concreta y única, sino más bien como un mecanismo de ajuste del propio Sistema que corregiría con él la desproporción entre el exceso de mercancías y el de capitales, lo que equivalía a sostener que el modo de producción capitalista sólo funciona gracias a esos momentos equilibradores, tan duros como imprescindibles, nota que Mandel matizó con sobrado talento. Pero ahora las teorías se suceden en plan francotirador, sin que podamos atisbar siquiera un modelo satisfactorio de explicación. Escucho al maestro Sampedro explicar nuestras actuales cuitas como el resultado de la insostenibilidad del Sistema mismo, incluso como una muestra elocuente de su desmoronamiento, basado en la locura que supone la dinámica de un mercado en el que los productos preceden a las necesidades. Pero también oigo decir a Oscar de la Renta que la crisis no va con los ricos e ilustrar su aserto con el dato de que esta temporada se han vendido en Nueva York más abrigos de piel que nunca. Nadie sabe qué está ocurriendo pero todo quisque echa su cuarto a espadas en la timba de la opinión. El mercado se mueve entre el azar y la necesidad, pero sin despreciar la especulación. Ya verán el fortunón que amasan los compradores de acciones y viviendas a la baja. Está visto que aquí, cuando una gana un duro, otro lo pierde. O al revés.

 

Volverán los buenos tiempos y la alegría de vivir aunque sea, cierto, sobre el camposanto repleto de víctimas y aunque tampoco esta vez saquemos de la tragedia la moraleja debida. Y cuando pase el tiempo –que todo pasa—no quedará de esta crujía más huella mental que la muy brumosa que en blanco y negro conservamos hoy del crac de 29 a pesar de la sangre que éste provocaría. No hay mal que cien años dure ni, afortunadamente, gobierno que perdure, y los hombres son mamíferos desmemoriados que han hecho de la complejidad la coartada de su inopia. Sampedro me ha parecido entre melancólico y como dispuesto a entregar la cuchara en la orilla misma del río que nos lleva. Hay cosas tan claras que ciegan. Él lo sabe de sobra.

7 Comentarios

  1. Sampedro es un hombre inteligente y bueno. No es extraño que sus colegas nunca lo hayan apreciado como uno de los suyos.

  2. Buena advertencia sobre los vacíos de Marx, por más que hoy se finja al menos no tener en cuenta su doctrina, y útil su referencia a las causas de la crisis, que pro supuesto, como dice usted, acaban todas pasando… incluso ésta. En lo que mnás de acuerdo estoy en que no sacaremos moraleja apreciable. Lo del mamífero desmemoriado es muy justo.

  3. Lo de los visones de ese modisto n o me extraña, pero la conclusión de Sampedro, a quien tanto respeto tuve siempre y tengo hoy, es para pensársela un rato. Porque a veces hay realidades tan a la vista que no se nos ocultan, como esas llaves que buscamos inútilmente teniéndolas delante de nosotros. ¿Es la locura del sistema, su salida de madre, lo que provoca este crac? Así, en principio, le veo mucho sentido a la advertencia del sabio profesor que recoge jagm.

  4. Creo que cerecemos todavía de perspectiva para opinar sobre las causas de lo que ha ocurrido y está ocurriendo. También que más que posible que sigamos sin esa perspectiva como ya ha ocurrido con las anteriores, en especial con la que se llamó “del petróleo” a pesar de tantas protestas de economistas de vario signo político. Pero confío en que habiendo quedado tabn en evidencia eso que jagm gusta llamar el Sistema, su montaje financiero, la complicidad de éste con el Poder de los Estados y con los demás poderes fácticos…, en lo sucesivo haya más cuidado. Un director de sucrusal tendrá que seguir sometido a los objetivos que le marquen, pero se tentar´ña la ropa si ve que las cosas vielven a ser como eran. A lo mejor es que soy un ingenuo.

  5. Recuerden, hace unos pocos días el Ibex subió un 14%, y oí a un analista financiero de una situación de pánico comprador.

    El especulador es un depredador impenitente y no dudara en labrar todas las ruinas que pueda y la situación lo permita.

    El hombre de la calle cuando tiene dos duros se convierte en aspirante a especulador, cualidad bien conocida por el especulador que, cuando se van agotando las posibilidades de ganar (burbuja) sabe muy bien endosarle los activos perdedores a los millones de primos que tienen dos duros y después no tiene más que esperar a que éstos vuelvan a venderle a precio de saldo lo que compraron a precio de oro.

  6. No olvidemos que Sampedro tiene la edad que tiene y eso le proporciona un bonus de desvergüenza y arrojo para decir lo que otros también piensan pero callan.

    Creo que se situó tiempo ha en las orillas del Sistema lo que le permite tirar a sus aguas todas las piedras que le salen de. Cuando otros nos autocalificamos extrasistemas, no anti, es suficeinte para ser mirados como snobs o cosas peores.

    Para mí, lego hasta no saber ni moverme por una cocina, que esta crisis será más duradera y funesta que la del 29. Tanto que no veo muy claro que los más provectos de esta tertulia la veamos finalizar.

    Alegre cascabel me siento hoy, proclamo.

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