Hace nada y menos la consejera de Educación reconocía en público la existencia de un registro andaluz de la violencia escolar que según ella no existe. Antier mismo el Consejo Escolar ha propuesto sustituir por “aulas de convivencia” las expulsiones hasta ahora reservadas a los casos más tremendos de indisciplina y degradación de la vida escolar. Y todo ello a pesar de que –según sus propios datos: el Consejo es un apéndice de la consejería—uno de cada cinco centros considera que la convivencia dentro de él es mala. Nada puede la razón contra el designio demagógico de camuflar la grave situación que vive nuestro sistema educativo y denuncian miles de profesores, muchos de ellos agredidos o testigos de agresiones, seguramente motivada en el cálculo electoralista que cuestiona cualquier medida que implique disgusto para algún sector. Les aconsejo que sigan con atención en estas páginas el ‘diario’ del “profesor Cuyami”, uno de los sufridos maltratados por el “buen rollito” que la consejera esgrime y avala ese sumiso Consejo. O que lean la sección de sucesos. Por desgracia, también en ella verán el alcance de esta estrategia del guante de seda. 

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