Se comprende que resulte difícil hallar una réplica al fenomenal zambombazo que los funcionarios le han dado a Griñán y los suyos en la multitudinaria manifestación del sábado. Que él calle mientras un ‘nini’ como Mario Jiménez atribuye el movimiento a la manipulación del rival, se entiende si mayores dificultades. Pero es obvio que deben de haber tomado buena nota de ese gesto decidido de los funcionarios que no le “hacen el juego” más que a su derecho y al sentido común. Lo que el decretazo de Griñán busca es someter injustamente la función pública al partido y los trabajadores públicos no parecen dispuestos a tragar una vez más. Éste es el mayor conflicto al que la Junta se ha enfrentado. Griñán se juega en él el que el resto de su pésima racha.

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