Urge que la autoridad aclare hasta dónde llega el denunciado uso de fosfoyesos como abono en las proximidades del Parque Nacional de Doñana, que atestigua el Seprona. Cuesta creer que la insensatez llegue a extremos tales, habida cuenta de que ni siquiera hay consenso científico sobre los eventuales efectos más que peligrosos de esos desechos a pesar de tanto informe y tanta gresca. Es desde Dpñana desde donde debe partir la iniciativa. Con tanto órgano y tanta gente como vive del cuento del Parque, lo menos que cabe esperar es que, en un caso como el denunciado, averigüen qué ocurre con certeza y tomen las medidas que proceda.

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