Lleva muchos años en la lucha. Sin alzar la voz destempladamente pero sin excusar desafíos. No he conocido a nadie que se enfrentara a la pena de muerte con tan enérgico rigor ni con tan diáfana sencillez. Doña Asunción Milá une a su implacable integridad su demoledora dialéctica lo mismo cuando clama contra el “verdugo legal” que cuando rectifica en su oposición a la “perpetua revisable”: ni es justo matar ni dejar a un incorregible, mientras lo sea, campar por sus respetos. ¡Qué lejos esa Moral elegante de las moralinas al uso! ¡Qué insuperable Política (con mayúscula) la de esta insobornable ciudadana! La integridad generosa frente a los camelos “éticos”. En este corral de cabras, doble contra sencillo a que a ningún político se le ocurre distinguirla como modelo.

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