Un historiador de la Hispalense, que trajina incansable en la Red difundiendo cuanto de curioso pilla por sus vericuetos para ilustración de chicos y grandes, me envía una vieja interview de ‘La Vanguardia’ en la que Lofti A. Zadeh, uno de los viejos popes supervivientes de la cerebrópolis de Berkeley, contesta a un incitante cuestionario sobre la Verdad y las posibilidades que frente a ella tiene ese artefacto decisivo para la vida que es la lógica. Hace tiempo que sigo a Zadeh y a esa teoría suya relativizadora que recibe el inquietante nombre de “logic fuzzy”, que en román paladino significa ni más ni menos que la “lógica borrosa”, y que viene a ser una propuesta radical formulada a quienes aún creen que la criatura humana, a pesar de la manifiesta debilidad de la dotación de su criterio, es capaz de mantener el carácter binario que desde Grecia se viene atribuyendo a la lógica, esto es, su capacidad de dirimir los problemas en términos drásticos, separando limpiamente el trigo de la paja, y condenando al fuego purificador lo despreciado por el mismo proceso lógico. Los hombres viven sujetos a la inmemorial ilusión de una cosa ha de ser verdadera o falsa, de que una proposición ha de resultar cierta o incierta, de que tanto el ensayo de la Naturaleza como la novela de la Humanidad están escritos en caracteres inconciliables, negro sobre blanco, sin margen para esa verdad intermedia o esa lógica conciliadora que tanto echamos de menos cuando la vida aprieta aunque no ahogue, pero que nos prohíbe el dómine cabra que nos vigila con celo. Lo que propone Zadeh es justamente esa conciliación, empezando por el reconocimiento humilde de nuestra más que comprobada incapacidad para mantenernos honradamente en el fiel de la balanza discerniendo de por vida en el ámbito de una polaridad que tal vez no es más que imaginaria. La “lógica borrosa” hace años (fue formulada en el 65, que ya ha llovido) que trascendió el plano teórico y agarró con fuerza en una realidad un poco de vuelta del mito de la Verdad objetiva y universal, y cada día más inquieta por la posibilidad de que la anfibología de lo real exija un criterio más complejo que el que llevó a nuestros ancestros a abrirse paso sin contemplaciones, zas, zas, en la jungla mental que nos rodea, con el viejo machete aristotélico de doble filo.

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He de confesar, en todo caso, que no llegué a tragar con semejante traca hasta que no vi a los japos aplicar la prodigiosa intuición de Zadeh a sus cámaras digitales, y a la propia industria yanqui manejar esa “lógica multivaluada” a la hora de aviar sus lavadoras o ajustar las prestaciones de sus neveras. Pero desde entonces –y va ya para unos años—es mucho el tramo que ha recorrido el relativismo, actual bestia negra ideológica del papa reinante, pero panacea fatal para izquierdas y derechas, unánimes ambas, y cada día más, en la convicción campoamorina de que nada es verdad ni es mentira sino más bien del color del cristal con que se mira. Nada más parecido a lo que Zadeh declaraba en aquella entrevista –“la verdad y la mentira son graduables”, por ejemplo—que las cotidianas declaraciones de nuestras dirigencias y el eco de la propia opinión, ese ‘sí pero no’ y ese ‘no pero sí’ que han reunido en un pañuelo, a pesar de los disfraces, a la inmensa mayoría de los adversarios. Recuerdo que monsieur de d’ Alambert sostuvo que las buenas lógicas no sirven, en realidad, más que a quienes son capaces de imponer su sentido común sobre su imperio prejuítico y pasar por la vida sin ellas, un juicio que, sin que él se diera cuenta tal vez, estaba falsando popperianamente su propia tesis. ¿Graduables la verdad y la mentira, maestro? Zadeh no se hubiera cortado un pelo ante esta incómoda pregunta porque se sabía de antemano una respuesta tan poco relativista que parece arrancada a un lógico antiguo: “Pues sí, ya lo creo: graduables como la vida misma”. Ratzinger haría bien en ahorrar munición en tanto se levanta la niebla y podemos ver con claridad la imagen de la otra trinchera.

13 Comentarios

  1. Discurre el Maestro por senderos en los que una casi se pierde. Ahí es ná. La logica, el relativismo y toda la pesca. Una se quedó en Isis y Osiris, en Ahriman y Ormuz, en Zeus y Apolo, y cómo no en el Árbol del Bien y del Mal. Aquello se quedó en poco más que una conseja de vieja pelleja.

    Luego estudió una ciencia que a la vez tiene mucho de arte y un viejo maestro me dijo que en la vida dos y dos son cuatro, pero no siempre. Para colmo visito cada verano la realidad nacional, o la nación, o como sea de los suevos y a cualquier pregunta te responden “depende”. O con otra pregunta. Servidora, qué quieren que les diga, es bastante más lerda.

  2. Doña Episimple, sepa, como seguramente sabe, que 2 y 2 sólo son cuatro en base 10. En cuanto al tema, nada de erístico, como suele decir el jefe, sino decisivo y trascendental. Los físicos también nadan en dudas, hace lo menos un siglo, sobre la viabilidad de la lógica aristotélica, que a la mayoría le parece “natural” aunque sea tan “cultural” como cualquier otro producto de la convivencia humana.

  3. Siempre es interesante poner en su sitio la tiranía de la lógica, abrir el horizonte a otras pespectivas del conocimiento, entender que el hombre aprende y sabe no sólo a través de ese instrumento tan útil, sino de otros de los igualmente dispone. Aquí que tanto se habla de pensamiento mítico, no hay más que decir sobre el caso. Pero me alegro de comocer esta nueva teoría que, debo decirlo, me parece un poco oportunista, al menos así, a primera vista.

  4. Es que yo no decía lo de dos más dos, sino dos y dos, que pueden ser veintidós. Juas, juas. Es sólo una patochada de las mías.

  5. Es extraño que el maestro se fije en un ingeniero obsesionado por los conjuntos a partir de los cuales desplegó sus teorías sobre los grados de veracidad y falsedad ( con antecedentes tan lejanos en el mismo Aristóteles y después Heisemberg, BalcK y otros) y afirmo esto en la creencia, que creo tener del desprecio que siempre ha sentido por la gente no vinculada fisiologicamente al “humanismo puro”.
    Algo parece que está cambiando en la trastienda del cerebro de GM, habida cuenta de algunas de sus últimas reflexiones. Es un hecho que gana cuando despolitiza la crónica.

  6. Acepto de buen grado el desprecio de Doña Luisa Lotaria Germánica porque nunca he sido ni quiero ser un humanista puro o impuro ni fisiológica ni psicológicamente. Me limito a ser un Juan Español bastante corriente.

  7. Pues convendrá usted en que pocas veces politiza y muchas incluso despolitiza los temas. Pocos “diaristas” conocerá uested que hable lo mimso de unos conejos que faltan a los linces, que de un islote que surge del mar, unos monos dudosamente parlantes o unos pájaros canoros que le inspiran un a reflexión sobre China. Pídale otra cosa a este hombre, pero no justamente lo que prodiga.

  8. Menos mal que a doña Luisa no se le entiende casi nada –¡qué crisis la de la sintáxis, Dios bendito, qué cruz tan grande!– pero sería interesante saber si, finalmente, le gusta o disgusta el enfoque de jagam, el tema elegido, y sobre todo, conocer las razones que para ello pueda tener. Claro que ja gana cuando despolitiza. Por eso depsolitiza prácticamente a diario, como alguien señalaba por ahí arriba. ¿O conoce usted muchos columnistas que nos obsequien con tan aguda imaginación apoyada en una cultura que delata a la legua una formación poco común? Este es un país de juntaletras, y usted seguramente lo sabe. Vamos a ver si respetamos lo poco que se sale de esa triste regla.

  9. Ojo con el relativismo, amigo mío, no porque lo diga el Papa, sino porque, de hecho, evidentemente, no deja de ser un paso atrás. Pero bien por esa apuesta por el “término medio” que, como bien sabe usted, es concpeto que debe y no poco a la tradición escolástica. El conocimiento es el tema, en eso estamos de acuerdo. Y el problema. Ni cartesianos ni magicistas ni escépticos. ¡Miren que si damos alguna vez con esta ilusión de la conciliación lógica! Los físicos ya dieron el do d epecho hace tiempo en su campo. Está bien intentarlo como hoy lo intenta ja, difundiendo una propuesta que no es, desde luego, sólo la aburrida rutina de un “ingeniero” (¿qué tendrá contra los ingenieros Luisa?) que es bastante más que eso.

  10. Creo señores que me han leido mal, debe de ser por lo de mi mala sintaxis.
    Digo ” …del desprecio que siempre ha ( ha, ha ha, o sea él)
    En cualquier caso es sintomático lo predispuesto que están a la lapidación cuando alguien no entra al coro.
    Menos mal que el Sr. Griyo todavía defiende la pluralidad y no insulta a nadie.

  11. Aquí se muda de pseudónimo como de piel las seprientes. Esa Lotaringia, por ejemplo, huele que apesta a cierto magnicida en el exilio voluntario, quién sabe si a charnego crudo, reconfortado por el milagro montenegrino. ¿Quiçen dice que este blog es “coral” sino esos “ocultos”? El propio Jefe, ¿es coral? No se molesten en contestarme, yo también tengo enciclopedia para escoger caretas.

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