Se comprende que ni el santo Job saldría ileso de la jefatura de la Oposición al “régimen” en esta Andalucía, pero ni eso justifica el absurdo cuestionamiento de la capitalidad de la autonomía que acaba de proponer el presidente del PP andaluz anunciando, para cuando sea presidente, viajar con él Gobiernillo a Málaga una vez al mes. ¿Y por qué no a Huelva o a Granada, a Jaén o a Córdoba, a Cádiz o a Almería? Nadie en sus cabales, ni siquiera el más antijacobino, cuestiona la capitalidad en la Toscana o el Algarve, en Texas o en Bretaña. Mostrarnos singulares en este absurdo pleito localista no puede contribuir sino a repintar el falso cartulario de las “dos Andalucías” que muchos creíamos ya olvidado.

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