Ginés Morata estuvo un día en las “Charlas en El Mundo” y demostró sus saberes y su llaneza próxima a la ingenuidad. Un sabio casi de diseño, embebido en sus sabidurías pero que cuando trataron de utilizarlo para “legitimar” al proyecto de oleoducto dijo sin complejos que nones y se alineó con los objetores de la derecha, de la izquierda y del mundo ecologista. Un año después lo han cesado para poner en su lugar a un “elefante”, como dicen los franceses, declarado partidario de que el proyecto salga adelante. La figura de la consejera Castillo no ha sido en este guiñol más que una marioneta y era preciso buscarle un sustituto fuerte. Muy graves deben de ser los intereses del partido cuando han echado mano nada menos que del ex-presidente.

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