Mucha gente en el gran mundo ha perdido su fortuna o parte de ella en la estafa gigantesca que ha montado el gurú de los ricos, Mr. Madoff, una estafa que ha servido, entre otras cosas, para descubrirnos cómo funciona por dentro la sentina de los grandes dineros –del “big money”, como diría Dos Passos hablando de la otra crisis, la del 29–, para descubrirnos que hay, en efecto, y no es sólo en la fantasía de imaginativos, una suerte de ‘Internacional’ del dinero, cerrada y exclusiva, que funciona con la luz apagada, y las puertas y ventanas cerradas a cal y canto. Una primera curiosidad es el monto de la estafa (parece que 35.000 millones de euros como mínimo) y el detalle de los estafados, “gente guapa” toda ella, la ‘crème de la crème’, personal respetable y a carta cabal y, como consecuencia, respetado por todos. Otra, su silencio. ¿No es curioso que a un banco como el Santander al que le han estafado 3.140 millones de dólares (por cierto, ajenos) no se desgarre las vestiduras y clame aunque sea en el desierto? ¿Por qué no se lamentan siquiera el holandés Fortis que, además de una crisis de gobierno, ha supuesto una pella de 1.350? ¿Ustedes entienden que un banco vienés al que le han birlado sin abrir la caja siquiera 2.100 millones de dólares, o una entidad británica a la que le han limpiado 1.000 kilos, sigan sus caminos como si tal cosa, lo mismo que esa abigarrada revista rosa en la que aparecen de frente y de perfil los Almodóvar junto a los Koplowitz, los Spielberg junto a la Bettencourt, los huérfanos de la Policía junto al suicida francés? Pues yo no, francamente, porque, una de dos, o tienen muchísimo más y apenas les duele lo perdido, o el gato ahí encerrado podría maullar más de la cuenta. Este es un asunto muy raro pero también muy elocuente porque ilustra –con estafa o sin ella– que la economía general va por un lado y la privilegiada por otro. El encanto de la burguesía corre el riesgo, tras esta aventura, de dejar de ser discreto.

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Y aparte de todo, ¿dónde está ese dinero, qué ignoto paraíso financiero o qué isla del tesoro guarda ese arca escandaloso en el que Madoff – medio bandido generoso, al cabo—le ha birlado a los ricos de este mundo, quién custodia ahora el plano bucanero mientras apura su garrafa de ron, aguardando a que amaine el temporal? Porque a mí no me jodan con la hipótesis de que un mangazo de 35.000 millones de euros se volatiliza así como así, desapareciendo de la noche a la mañana, convencido como estoy de un tipo como Madoff contaba ya con esta hora negra y el eventual e inevitable escándalo que habría de llegar tarde o temprano. ¿Y hemos de pagar los contribuyentes –¡para salvar al Sistema, ‘of course’!—esta golfada de la que no hay por qué culpar sólo a Madoff  sino a toda esa garduña especuladora que de sobra tiene que saber que no hay duros a dos pesetas sino que, más bien, cuando uno gana un duro es que otro lo pierde? En cierto modo, el caso Madoff va a plantar un hito en la penumbrosa historia del negocio, un hito separador de una larga etapa en la que, a duras penas, todavía podía creerse ese dogma de que la suerte económica es igual para todos; y otra en la que ya será un simple lila todo aquel que se entretenga en mirar por el caleidoscopio de la ingenuidad la presunta transparencia del mercado. Había una lonja financiera para el común de los mortales y un espléndido banco secreto sólo para listos e informados, así de simple. Lo que será difícil de recuperar es la confianza en la limpieza de manos de un sistema elitista al que urgiría descubrir concienzudamente para conocer la nómina completa de esos prestidigitadores que tanto han contribuido con su avaricia a precipitar la crisis de todos. Lo que ha quedado a la luz es el lado oscuro del capitalismo y, de paso, la falacia del mercado. Pero fíjense si estará bien montada la cosa que los estafados ni protestan. Uno no tiene otra opción que pensar que por algo será.

2 Comentarios

  1. como hacer para que estas acciones no queden sin castigo? tan impunes son?quienes les abrigan y protegen? no entiendo nada de este mundo negro que nos rodea. un saludo don jose antonio

  2. De regreso pero para un solo dia
    Yo, lo que no entiendo es que la gente de a pie no enrabie y se ponga a matar ricos, a poner bombas o a liarse en los “beaux quartiers” a cocktail Molotoff para limpiar un poco el panorama.
    Lo que está pasando es revulsante, asqueroso y desesperante.Se pierden millares de millares por doquier pero parece que siguen en lo sutyo: robar al prójimo, sin inmutarse.

    Espero que todos hayan pasado unas felices navidades, como yo, con mtoda mi familia.
    Un saludo especial para doña Epi. Y un beso especial para don José António, que bien merecido se lo tiene…. Y sino, como de costumbre, besos a todos.

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