Ya van largando datos, aquí y allá, los sabios que juegan como demiurgos reproduciendo (es un decir) en el famoso LHC, el acelerador de partículas gigante, el papel del demiurgo. Es pronto para sacar conclusiones pero no para las hipótesis audaces a las que allana el camino el éxito del fulmíneo choque de protones conseguido hace poco, hipótesis que nos desconciertan conceptualmente hasta dejarnos colgados. A uno de esos sabios le escucho explicar que de lo que se trata ahora es de observar el comportamiento de los quarks –la mínima entidad conocida—tras el fabuloso impacto, por más que ni siquiera sepamos si ese misterioso embeleco tiene “tamaño” aparte de que es probable que ni siquiera tenga “estructura”, ya ven qué manera de  complicar el Génesis. Podremos por fin, más tarde o más temprano, confirmar o prescindir de esa “partícula de Dios”, o sea, el bosón de Higgs, bien entendido que en el primer supuesto dispondríamos ya de la clave de la teodicea, mientras que en el segundo nos habremos cargado el famoso “modelo estándar” que, con sus hipótesis, daba razón de lo qué somos. ¿Agujeros negros? Pues también, ya que, por lo visto, la posibilidad teórica de que se consiga crearlos en el LHC es avalada por las mismas hipótesis que postulan que, caso de producirse, se “disolverían” instantáneamente. Cualquiera sabe, pero lo cierto es que nunca hemos estado más cerca de Dios, quiero decir de su mano derecha.

 

¡Entidades que carecen de tamaño y estructura! Esta hazaña prometeica está demoliendo, como quien no quiere la cosa, todo nuestro edificio lógico, la herencia más que bimilenaria de Aristóteles, cuyos célebres “principios” puede que sean pura chatarra epistemológica cualquier mañana de éstas. Mi maestro Maravall lo avisó hace medio siglo como mucho antes Ortega vio en la perspectiva descubierta por Einstein un seísmo irresistible en la historia espiritual de Occidente, y como ya Born se dio cuenta de que los problemas de esta física nueva eran de naturaleza filosófica aunque, bien mirado, él andaba todavía por la primera vuelta del camino. Lo que no sabemos es si del demiurgo podrá descansar al séptimo día, como venimos creyendo que descansó Dios satisfecho con su obra, o si su éxito lo va a dejar –y de paso nos dejará a todos—a los pies de los caballos. De los del Apocalipsis, se entiende, a poco que reparemos en la gravedad del vértigo en que, con nuestros impuestos y a Dios gracia, nos va metiendo la Ciencia. Dicen que a partir de ahora los del LHC van a dedicarse a tomar nota de lo que vaya ocurriendo en ese túnel del tiempo. Sería de agradecer que la tomaran despacito y con buena letra.

7 Comentarios

  1. Interesante, actual y bien documentada columna. El colisionador de hadrnes dará mucho que hablar en los peródicos si por fin nos informa de la existencia de ese cuanto y veo que usted se adelanta .
    En cuanto a la “particula de Dios” -bosón de Higgs-creo que es demasiado llamarla así , a mí entender, ( su bautizo y nombradía viene más de el mentiroso Dan Brown que del propio Higgs) pero, la Física se acerca a lo que hubo antes del Big Bang y ahí si podrá topar con un Genesís muy complejo. Ya el extroordinario S. Hawkig terminaba hace veinte años – que son muchos en investigación. Con un “pudieramos estar rozando la frontera de Dios”

  2. Todo lo que se acerque a los primeros segundos, no digo micronano segundos, de la vida del Universo es matemática recreativa de los cosmólogos, y además, acertado o erróneo nos resulta intrascendente.

    El “gran riesgo” que se baraja, tanto con el LHC como con el CERN de generar un agujero negro que podría tragarse la Tierra no es posible porque se produciría a una velocidad próxima a la de la luz y se escaparía de nuestro planeta en una décima de segundo sin haberse comido poco más de unos pocos gramos de materia.

  3. No suelo entrar a comentar aunque sí diariamente a leer la columna. Hoy entro para agradecer a jagm su enorme interés por todo y su capacidad para enfrentarse con discreción e inteligencia incluso a los problemas científicos más erizados. Me doy cuenta de que lo que hoy plantea es el trasfondo filosófico de la cuestión, pero ello es doblemente meritorio. Faltan inteligencias capaces de abarcar “las dos culturas”, sin presunciones ni puñetas, sólo con la intención de penetrar una realidad que nos asusta aunque no haya que tomársela como sugiere Akela. Enhorabueba y gracias, don jagm. Me asombra usted tanto como me simpatiza por su esfuerzo y su brillantez.

  4. ¡Tiene que venir alguien “de fuera” a hacerle justicia a este hombre. Me he sentido incomodísimo leyende ese justídimo elogio que ninguno de nosotros había sodo capaz de hacer ni hoy ni casi nunca. En cuanto a la columna, me quito el cráneo, valga la expresión vallera. Este tío sabe más que Briján.

  5. Señoría. No necesita ja, en mi opinión, de nuestro aplauso, que va implícito en nuestra asiduidad.

  6. Profunda reflexión que necesita, en mi opinión, Sr. Griyo, no sólo el aplauso sino el comentario. Creo que este enfoque críticofilosófico que con frecuencia nos presenta jagm es de lo más interesante que hay en su tarea diaria. También yo respeto el trabajo y la capacidad de quien es capaz de llevarlo a cabo con tanto tino y tanta sencillez.

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