El rector de la Universidad Hispalense, doctor Luque, se ha propuesto pasar a la historia aunque, ciertamente, por la puerta de atrás. Él fue quien ideó el caramelo envenenado de la impunidad del examinando copión y él también quien acaba de liquidar las clásicas “llaves”, es decir, quien permitirá en adelante el grotesco absurdo de que un alumno que suspenda una asignatura en el nivel inferior pueda matricularse de la misma en el del curso siguiente… siempre que se matricule de todas las pendientes. Ahí los tienen, entre la improvisación clientelista y el afán recaudatorio, mientras la Universidad se hunde. Ese rector pasará a la Historia, ya digo, como exponente de un proceso de decadencia sin parangón posible.

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