Gaudeamus Igitur

Nueva ocurrencia demagógica de la Junta de doña Susana: premiar con la gratuidad al simple “aprobado” universitario rebajando hasta al suelo el premio inmemorial otorgado desde siempre a la excelencia, es decir, a las “matrículas de honor”. Un paso más en la socialización de la mediocridad, perfectamente explicable si se considera el nivel académico medio del pretorio susanato, Presidenta incluida, y una garantía de que, en adelante, todo irá a peor en el gallinero universitario andaluz. Eso no es democratizar la enseñanza sino adherirse al funesto camelo de que, más que el “alma mater”, lo que importa es la “universidad de la calle”,  y acreditar el principio de que, como se ha sostenido ido alguna vez, “to el mundo vale pa to”… siempre que tenga un buen carné de partido. Nos aguarda un futuro tan ignorante como nuestra dirigencia xxxxx FIN

 

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