Despreciable la boga de la traición política, el mísero apoyo de algunos partidos a esos que venden lo que no es suyo, con tal de ganar políticamente. Y en Punta Umbría, además, económicamente, porque es evidente la relación entre la puñalada del tránsfuga que arrebata el control municipal al Gobierno salido de las urnas con el brete en que se encuentran los “amigos políticos” del PSOE, a los que se le exige devolver miles de millones con carácter inmediato. Era evidente que alguien tendría que echar toda la carne en el asador y la ha echado con éxito. Una vergüenza que viene a aumentar el antidemocrático círculo vicioso de concejales comprados y partidos compradores en el que se encuentra encerrada la democracia formal. El PP de Punta ha jugado demasiado fuerte. Quizá no ha valorado lo que puede dar de sí un rentoy milmillonario respecto del cual todo precio ha de resultar barato. Es una vergüenza lo que está ocurriendo en el mercado de escaños onubense. Miles de vecinos ven sus votos empujar hacia el lado contrario mientras, estimulados por el principal partido, se forran un puñado de esquiroles.

1 Comentario

  1. Es una vergüenza, claro que sí, simplemente un escandalo, ¿o quizá también un sistema delictivo? ¿Estamos ya en plan de comprar concejales como si tal cosa? Si no es así, desde luego lo parece.

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