No parece que vaya a tener pronto final el escandalazo organizado por las informaciones del Daily Telegraph sobre la desvergüenza con que los diputados británicos, igual los conservadores que los laboristas, se gastan el dinero público con  el mayor desahogo del mundo. Los últimos han sido la denuncia de que uno de ellos, laboristas por más señas, habría instalado a su hija en el apartamento londinense amueblado que previamente había adquirido con dinero de los contribuyentes, y el descubrimiento de que otro, en este caso conservata, se habría hecho construir un refugio para sus patos en una isla, ni que decir tiene con cargo al erario. Se espera que los implicados, que ya pasan de 120, lleguen a constituir una verdadera legión si el periódico termina por explotar íntegramente la información disponible en los 200 DVD de minuciosa información  que adquirió al mejor postor, una vez que la competencia (Times, Sun y Daily Express) renunciara a pagar los quizá 300.000 euros exigidos por el vendedor pero, en cualquier caso, no se recuerda en la historia del parlamentarismo británico un escándalo tan sensacional como el que ha ido degradándose desde que se supo que la ministra de Interior había pagado con su tarjeta pública los videos pornos de su marido. El ‘Telegraph’ administra, además, el material con un  tacto digno de admiración, de manera que cada día deja caer cuatro o cinco casos para que el lector vaya coleccionando evidencias del descaro de la clase política y la absoluta impunidad en que hasta ahora se han venido moviendo sus miembros. Aquí hemos de conformarnos con los justificantes que los munícipes de Baena recibían de los puticlubs que visitaban en sus ratos de esparcimiento y que ellos cargaban piamente a obras benéficas y de caridad. Hay que decirlo para que se vea que, por una vez, no somos únicos ni estamos solos en esta crisis moral profunda que atraviesan las democracias.

 

Lo peor del caso es el momento que vivimos, quiero decir que la noticia del indecente despilfarro nos llegue en plena crisis, es decir, cuando los políticos son uno de los escasísimos colectivos inmunes a sus efectos devastadores, dado que ellos seguirán cobrando igual pase lo que pase, que para eso son ellos quienes deciden por sí y ante sí. No obstante, el despilfarro del erario –algo que ha existido siempre—es posible que haya tocado fondo. Personajillos que vuelan (que volaban) en el ‘Concorde’ en lugar de hacerlo en línea normal, consejera autonómica que, disgustada con el peinado de su estilista sevillana, viaja de Sevilla a Granada en su coche oficial para repeinarse a gusto, vicealgo que se hace recoger y devolver a cien kilómetros diariamente por el coche oficial, aquellos que alquilaron limusinas con “azafatas” durante el viaje oficial… Yo creo que el ‘Telegraph’ ha hecho un gran servicio a la democracia invirtiendo en ese secreto tan bien guardado aunque haya puesto en el alero a un todo un Gobierno.

8 Comentarios

  1. Lo que no entiendo es por qué viaja tan lejos para retratar lo que aquí podría hjar retratado de cuerpo entero. Pero está muy bien comentado el caso, el mal de esta democracia que no escarmienta poprque no puede, porquee es «demasiado humana» para ser honesta a carta cabal.

  2. La idea de que el dinero público está ahí para ellos no la ha inventado la Calvo ni nadie reciente. Ya pasaba en Grecia y eso que eran habas contadas, y ha pasado en todas las democracias conocidas, en ujnas más y en otras menos. En ésta, más.

  3. No dejen de observar que en mi país, Inglaterra, un periódico que denuncia lo hace sin distinción de etiquetas partidistas. Eso me parece tan interesante como el resto de la magnífica columna de hoy.

  4. Es interesante la nota de Georgina, a quien, además, doy la bienvenida. Me hice la misma reflexión.
    Creo que en todos los regímenes los que pueden tienden a confundir dinero público y propio. En algunos más que en otros, y con más descaro…

    Pero afirmo que cuando eso pasa es porque lo consiente el pueblo. Si de veras cuando se le caza a uno con la mano en el saco los votantes lo sancionaran y no votaran por él o ella el personal se enteraría y robaría menos por la cuenta que les trae. En Francia, cada vez que se ha demostrado que un hombre público era un ladrón lo hemos vuelto a votar….De modo que lo tenemos merecido…
    Besos a todos.

  5. Reflexionemos un momento acerca de los años treinta del pasado siglo. Una de las lacras que hicieron posibles las dictaduras surgentes fue posiblemente el descrédito con montones de estiércol que las democracias liberales estaban arrojando sobre sí mismas. Aún así hay que seguir teniendo por válido aquello de que es el menos malo de los sistemas posibles. No nos quedan muchas otras opciones.

    Ayer hablábamos de la gripe y hoy sobre este tema, vuelvo a repetir que vivimos la época, la era cibernética, la Edad de Windows, con sus luces y sus muchas sombras. ¿Es posible que algún día esto sea un mecanismo de regeneración?

  6. ya era hora de una nueva era watergate valientes periodistas que se merecen el mayor de los reconocimientos por este trabajo de investigacion

  7. Gran ejemplo, el de la recación política (al menos, al final) y el del periódico informador de la opinión. Y que no se proteste por la compra del «material» porque esa utilización es totalmente lícita y moralmente razonable. Hacían falta unos cuandos de esos aqúñi para demostrar… ¡que no pasaba nada!

  8. Recta conciencia la de doña Marthe, lindo recopnocimiento de la corrupción frances, que se las ha traído y se las trae. Pero cero que falla el razonamiento pues el electorado no tiene opción (salvo abstenerse) en caso de que se produzcan estos escándalos. Es la propia democracia la que cada día se resiente más de su debilidad y cede al enirme aliciente de esos movimientos fabulosos de dinero que recorren la política.

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