Nunca llueve a gusto de todos y menos en el ámbito de la globalización. Lo estamos viendo estos días aciagos al comprobar el viejo apotegma de que en este perro mundo cuando uno gana un duro, otro lo pierde, y que lo que beneficia a unos perjudica a otros. ¿O no nos hemos percatado de que durante muchos días el terremoto de Japón ha eclipsado la crisis libia permitiendo al sátrapa rehacerse desde el agobio casi hasta la victoria? Los expertos en la Bolsa neoyorquina nos informan de que la crisis nuclear ha hundido los precios del uranio pero ha relanzado con inusitada fuerza los del carbón y el gas natural, mientras que desde el negocio turístico se confirma que las revoluciones en los países árabes están beneficiando en gran medida al sector español convertido de golpe y porrazo en alternativa del turismo mediterráneo. Parece que, por otra parte, no están claras las consecuencias de la masiva repatriación del yen sobre la apreciación de otras monedas, pero parece seguro ya que habrá de frenar los esfuerzos de recuperación que parecían no ir por mal camino en Occidente, y muy señaladamente el leve crecimiento que comenzaba a percibirse en la economía española. Es verdad lo que Tamames nos decía hace unos días –que la especulación es el alcaloide del Sistema—pero estamos descubriendo de paso que la interdependencia actual teje una trama inextricable de causas y efectos que poco tienen que ver con el “efecto  mariposa” pero cuyas consecuencias son los que éste anunciaba. La tierra tiembla en Japón, los pueblos árabes se rebelan en sus desiertos, y se vienen abajo o arriba los ganapanes de medio mundo y los del otro medio. Carbón por uranio, yen por dólares: cada pedrada en el estanque común alcanza con sus puntuales ondas hasta el último confín. La mortandad de Fukushima puede beneficiar la minería asturiana, el síncope egipcio o la batalla libia está compensando en nuestros aeropuertos el daño causado por las huelgas contra Aena.

 

Duro va, duro viene, insisto. No sé por qué dicen algunos que la lectura economicista de la Historia ha pasado a mejor vida, cuando su confirmación está a la vista miremos hacia donde miremos, por más que resulte obligado reformular los términos de aquel determinismo. Aparte de que si ésta es la lógica y virtud del Mercado, la “astucia de la Razón” y su “Mano Invisible”, aviados vamos. ¿Cómo estar seguro en esta escena movediza en la que el gesto de cada actor condiciona al de enfrente y viceversa? Baja el uranio y sube el carbón, se mueve el yen y compromete al dólar. La especie se ha universalizado dentelladas. El pesimismo de esta era se parecerá poco a sus antecesores.

9 Comentarios

  1. A esta vieja gruñona y cada vez más torpe, no es el baile de los yenes, de los duros o las precipitaciones desde los pisos altos de Wall Street lo que más preocupa. Sino los movimientos de muñeca de esos cuatro, ocho o quince poderosos, que por no ser conocidos, ni en el Forbes salen.

    Me preocupan más esos que le ponen precio a la banana o a los cereales, los que llenan sus almacenes usureros o inundan el planeta de su maíz manipulado según convenga. Porque si los primeros ponen en juego los grados del climatizador o las restricciones de gasolina, estos otros mueven sobre el damero las fichas del hambre y de la muerte.

    Coda: ¿Nadie recuerda ya la anécdota de Pato Tasero y Luis Uruñuela en la antejaima de Gadaffi?

  2. A esta vieja gruñona y cada vez más torpe, no es el baile de los yenes, de los duros o las precipitaciones desde los pisos altos de Wall Street lo que más preocupa. Sino los movimientos de muñeca de esos cuatro, ocho o quince poderosos, que por no ser conocidos, ni en el Forbes salen.

    Me preocupan más esos que le ponen precio a la banana o a los cereales, los que llenan sus almacenes usureros o inundan el planeta de su maíz manipulado según convenga. Porque si los primeros ponen en juego los grados del climatizador o las restricciones de gasolina, estos otros mueven sobre el damero las fichas del hambre y de la muerte.

    Coda: ¿Nadie recuerda ya la anécdota de Pato Tasero y Luis Uruñuela en la antejaima de Gadaffi?

  3. La interdependencia es actualmente universal, casi todo depende de casi todo, el negocio está atento para sacar tajada de cualquier eventualidad que se llegue a producir, en un extremo o en el otro de la Tierra. Ello aparte: ¿cuántos van enriquecerse desde esta madrugada con el bonbardeo de Libia? Tenemos en este momento tres frentes abiertos, ¿no les parece demasiado?

  4. Pues si no es el efecto mariposa se le parece mucho, jefe. Interesante perspectiva para quienes solemos creer que vivimos aislados.

  5. Firmo lo de la pedrada en el estanque, que resulta tan ilustrador. Vivimos un mundo rabiosamente separado, vuelto de espaldas a sí mismo en su imposible unidad, pero que, en última instancia, vive dentro de una misma olla. A presión ni que decir tiene, y tapada a conciencia, que es lo malo. Nada escapa a esta regla, me parece a mí, que lo digo con gran desconsuelo.

  6. Basta con una mirada a los chinos del barrio, cada vez menos “20 duros”, cada vez más evidenciadores de que China se ha convertido en un replicante a granm escala de toto Occidente. No podemos extrañarnos de la interdenpendencia cuando al bajar a la calle lo primero que encontramos es un bazar donde se vende de todo lo nuestro pero fabricado en China. Y no sabemos si será verdad pero dicen que es probable que incluso grandes marcas (de camisas, por ejemplo) estñen siendo confeccionadas en China con el permiso o por encargo de las auténticas. Esto es una trama universal, una lonja mundial, pero en la que todos los vendedores están relacionados… ¿Qué será, a este paso, del pobre consumidor?

  7. Yo diría más bien ¿Qué va a ser de la pobre Europa? Nos estamos comiendo nuestro pan blanco. Cuando ya no nos quede industria en pie y querrramos seguir consumiendo ¿venderemos nuestras almas? ¿Nos darán algo los chinos por ellas?
    Besos a todos y bienvenida a doña Epi.
    Besos a todos.

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