El temor de mucha gente andaluza es hoy por hoy que el PP no encuentre recambio para Javier Arenas, porque sin una buena foto para el cartel esta democracia parece no funcionar del todo. Pero lo malo es que lo propio ocurre también en el PSOE, donde Griñán ha fracasado como sucesor y ahora no hay quien imagine siquiera quién puede relevarlo tras el próximo congreso. No tenemos líderes con peso y el único que había hace mutis por el foro, dejando la autonomía en manos de segundones por los que nadie da un duro. La mayor autonomía de España está descabezada y marcha apenas por inercia en espera de que se produzca un milagro. Si mañana hubiera elecciones autonómicas, la abstención sería, sin la menor duda, de traca.

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