Sería bueno que la Justicia y la Junta liquiden pronto el contencioso, no poco instrumentalizado, de la fosa del poeta García Lorca y sus compañeros. Sin más tira y aflojas macabros, sin más interferencias ajenas a las familias, sin más profesionales de la “memoria histórica” justificando el sueldo. Otra cosa –enredar alrededor de una tumba y unos restos—no tiene el menor sentido en un ambiente civilizado en el que, por lo demás, la inmensa mayoría de sus ciudadanos ignora, como es natural, las consecuencias de una guerra tan lejana. Ni Lorca ni quienes con él fueron asesinados merecen ser por más tiempo exhibidos en un titular de prensa.

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