Al ministro de Educación, José Ignacio Wert, le ha salido de dulce la operación del “Odissey”, el tesoro del pecio al fin rescatado, pero se ha metido en un charco fenomenal al declarar en la radio para quien quisiera oírlo que, al fin y al cabo, la emigración de jóvenes talentos universitarios no es una tragedia tan grande como venimos diciendo muchos, sino un simple fenómeno menor que él cifra en la sexta parte de lo que se viene diciendo, por razones estadísticas que él maneja con discutible destreza. Llega a decir Wert que qué puede venirle mejor a un joven científico que viajar al extranjero, sofisma deplorable que con toda facilidad puede invertirse hasta dejarlo en que pocas cosas pueden causarle tanto daño a un país como la emigración de esas minervas en cuya formación tanto tiempo y dinero invirtió. ¿Se acuerda Wert de lo que supuso para la Alemania derrotada la deserción en masa de sus científicos o, al revés, de la oportunidad que significó para los EEUU el desembarco en tropel de los sabios que huían del nazismo?  ¿Y del exilio español, se acuerda Wert de aquel exilio español que nos privó de una pléyade de sabios en beneficio de sus amables anfitriones de las universidades mexicanas o argentinas? Por lo general no es bueno decir que el exilio de los jóvenes profesionales no es tan grave, puesto que es, ni más ni menos, una de las mayores tragedias que pueden ocurrirle a un país, y por lo general, también, carece de sentido hacer números con la estadística para probar que no es cierto lo que la experiencia acredita sin lugar a dudas, como por ejemplo que una legión de investigadores españoles –por no hablar de las miríadas de profesionales—se anda largando fuera en busca del trabajo que aquí no encuentra ni a tiros. Wert se ha equivocado de parte a parte, incluso si fueran ciertos sus cálculos sobre la emigración española, que no dejan de ser vagos y cuestionables.

Un país ha de defender que sus jóvenes profesionales permanezcan en él aunque sólo sea para recuperar razonablemente el coste de su formación, que no es moco de pavo. Y si se advierte que el país profesional se desangra atraído por ofertas más seductoras, lo que hay que hacer es tomar medidas para que eso no ocurra en adelante, pero nunca negar el hecho mismo. ¿Por qué cree Wert que las academias de alemán están que rebosan de aspirantes a conocer esa lengua hasta ahora prohibitiva en España? Pues porque en Alemania reciben con los brazos abiertos a los científicos que en España están en paro, ni más ni menos. Hay veces en que conviene más callar que salir al quite. En esta ocasión, el ministro se ha quedado solo en los medios.

4 Comentarios

  1. Un comentario desafortunado del ministro, que parece hombre inteligente, aunque tal vez no hyaa querido decir lo que hemos deducido. Salir fuera para un investigador es bueno, seguro, pero otra cosa es que éste emigre por necesidad. Muy de acuerdo con lo del coste de la formación.

  2. Comparto con Eleuterio la posibilidda de un error en la expresión: Cuesta entender que un ministro cualificado desdeñe la emigración de científicos. Habría que escuchar lo que tiene que aclarar.

  3. L;o que no puede negar el ministro es que está habiendo una fuerte emigración de profesionales, investigadores o no, al extranjero, incluso a países con situaciones tan precarias como Portugal (a donde van cientos de nuestros jóvenes médicos), pero sobre todo a Alemania, destino de una mano de obra ingenieril sobre todo que le sale gratis. El señor ministro debería ser más cuidadoso con el tema.

  4. Es lo peor que pueda pasarle a un país: pierde el beneficio de una formación larga y costosa y naturalmente retrasa su desarrollo de forma que nunca podrá recuperar.Muy mal se esplicó el señor ministro. Debería puntualizar rápido pero de todoas formas su afirmación es de lo más desafortunada.
    Un beso a todos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.