Continúa la polémica nacional en torno a la incomprensible decisión del Gobierno de ordenar a la fragata ‘Méndez Núñez’ –quizá el navío más rápido y mejor equipado de la Armada—no intervenir tras la liberación del secuestro de los marineros españoles en Somalia, esto es, permitir que los piratas escaparan impunemente a pesar de tenerlos  a su alcance. No se ha querido que, como en dos ocasiones recientes, se prendiera a la banda y recuperara el botín sino que se ha preferido –sólo el Gobierno puede saber por qué—que la operación culminara con un éxito completo de los filibusteros, cuyas finanzas habrán recibido un importante refuerzo, y cuya impunidad favorecerá, sin duda posible, futuras acciones de la misma naturaleza. Hay quien se pregunta, en primer término, para qué se envió la fragata si no se pensaba permitirle entrar en acción, pero para eso hay una respuesta sencilla: el Gobierno trataba de aparentar un enérgico despliegue de protección confiando en un final feliz tras el pago del rescate exigido. Pero lo que más inquieta es la razón por la que, una vez a salvo los rehenes, se prefirió dejarlos escapar en lugar de prenderlos, lo que hubiera resultado sumamente fácil, al parecer, y desde luego, no hubiera contado con la menor oposición diplomática en una zona como la somalí. ¿Hemos apostados definitivamente –la ministra del Ejército es militante del pacifismo, lo que no deja de constituir una inquietante paradoja—por reducir las Fuerzas Armadas a ONGs humanitarias y escolta de procesiones tradicionales, hasta el punto de impedirles que defiendan a los ciudadanos españoles de un hatajo de piratas? Nadie podrá imaginar una pasividad semejante en el caso de que pesqueros pertenecientes a países comparables con el nuestro, como hace poco se demostraba en esta misma zona, primero con motivo del asalto a un barco kuwaití y luego tras la brillante intervención de las fuerzas francesas tras liberar el barco de recreo capturado en el Cuerno África. A lo peor Fraga llevaba razón y  resulta que “Spain is different”.

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Los “buenistas” son buenísimos. Lo malo es que la bondad se tome por debilidad y acabemos pagando todos las consecuencias de esa suerte de narcisismo postmoderno. Ahí tienen lo poco que ha tardado Al Qaeda en percibir la debilidad de Occidente y lo fácil que resultaría a sus comandos actuar como los piratas han actuado con ese barco español que, por cierto, parece ser que enarbolaba la ikurriña y no la enseña nacional. De modo que el balance es malo de solemnidad: hemos negociado con piratas y pagado un rescate para, finalmente, cuando los teníamos a merced y los secuestrados estaban a salvo, dejarlos ir de rositas, una decisión que comprometerá la seguridad de nuestra flota pesquera y demuestra una incomprensible debilidad en la dirección política. No creo que un solo español normal y corriente hubiera lamentado ver a esa fragata pagada con sus impuestos atrapar a unos corsarios a los que mantuvo controlados en todo momento y por los que nadie, como es natural, hubiera movido un dedo. Como no creo que sea preciso convencer a nadie de que las armas, en tanto mantengamos en ejército y una flota, están para ser utilizadas cuando el caso llega, siempre dentro de la estricta legalidad y disciplina. Un injustificable complejo, herencia especular de la dictadura, mueve a los propios ultrapacifistas a disimular que estamos en guerra en Afganistán y seguramente a creer que cualquier acción militar carece de justificación incluso en una situación tan extrema como la defensa frente a la piratería. Los piratas y Al Qaeda tienen, pues, la palabra. Creía Napoleón que nada tan fuerte como la debilidad cuando se siente apoyada por la fuerza. No quiero plantearme el aforismo al revés, pero la imagen de esa fragata en retirada me incita con vehemencia a darle la vuelta. Seguramente los piratas ya se la habrán dado.

6 Comentarios

  1. ¿Saben una cosa? A esta vieja loca que os maltrata con sus comentarios sandios, le importa una rabanilla si la fragata ha hecho el indio con plumas o sin ellas. Si es una ONG pacifista o un remedo de Marineritos sin Fronteras. Lo que me encocora y me sulfura es que el paseíto ha costado una pasta gansa, euros contantes y sonantes, y esos euros van a salir en parte dentro de pocos días de mis maltratados bolsillo.

    Fui objetora de la Expo’92 y no la pisé. Pero no por la aniquilación de civilizaciones, ni por el expolio de sus reservas. Lo hice porque en los años previos, una servidora se estaba labrando su casa, la única en que he manejado planos y prsupuestos y la mano de obra era mala, cara y despreaciable. Todo paleta que se preciara estaba trabajando en la Cartuja, ganando al mes lo que yo en medio año y allí se tiraba, y los listillos lo embuchicaban, los millones a voleo. ¿Cómo les voy a dejar un solo duro de ganancia, si ya me lo están robando a trabucazos por medios indirectos?, me decía.

    Pues ahora, igual. Me importa una rabanilla el honor nacional, de lo que no gasto. Me la suda, la entrepierna, el ridículo de nuestros ejércitos y si la ministra tiene un embarazo normal o de riesgo. Me trae al pairo que el barquito atunero llevara ikurriña o la bandera de Villarejos de los Cornudos. Lo que me subleva es que la misión le haya costado a mi patrimonio, reunido en cuarenta años de tarbajos y sacrificios, una merma considerable que se gastan alegremente los que dan órdenes a los marineritos o a los cabos gastadores de la Guardia Real.

    Sólo creo en una verdad: la que se representa así “€” o en su viceversa así “$”. Lo demás es viento, furia y ruido.

  2. 19:25
    Repito (Pepe Morcilla) parcialmente mi comentario al respecto del día 28 de abril, que pienso que explica los no hechos:

    Ciertamente, si nuestra fragata hubiera intervenido a la francesa con éxito veríamos que dentro de unos meses o años los detenidos tendrían que ser absueltos e indemnizados por haber sufrido una detención ilegal y además no podríamos devolverlos a su país de origen. Los familiares de los muertos, si hubiera habido, tendrían que ser indemnizados y además tendríamos que acoger y legalizar a todos sus paisanos que se declararan parientes mantenidos por los finados.

    Si yo fuera propietario de un barco de pesca lo pondría bajo pabellón francés.

    Si yo fuera patrón de barco pesquero español tendría una bandera francesa a mano para posibles contingencias.

    Si yo fuera pirata me especializaría en barcos españoles.

  3. Una solución maestra habría sido traerse a los piratas y desembarcarlos en Francia.

    Ellos si sabrían que hacer.

  4. La direccion politica – como dice JA_ no ha demostrado debilidad sino puro miedo a las consecuencias de una intervención militar, que seguro aparecerían en la prensa internacional.

    Para ordenar actuaciones militares -lo que conlleva siempre riesgos- hay que tener una presencia internacional digna, basada en una politica exterior coherente, lo que España no tiene en la actualidad.

    Por ello, el Gobierno del PSOE actua con logica aplastante: paga y no hace nada más.

  5. Estamos hechos un buen par de morcillas, mi don Elitróforo, porque lo que voy a decir tampoco es nuevo:

    Siendo ikurriñeros los tíos del atún, bien podrían llevar un par de docenitas de tubos lanzamisiles y desarbolar a las primeras de cambio la bandera de las tibias y las calaveras con unos mar-mar y que los tiburones se merendaran el mondongo de los filibusteros. ¿No hay una Asociación de la Goma-2 y la Capucha, que le llaman Teta o Zeta o algo parecido? Pues que organicen la de los Petardos somalíes de liberación, peta-zeta o algo así y que dejen los presupuestos en paz. Cada perro que se lama su cip… Nos ha merengao.

  6. No está el horno para bollos.¿qué decir ?
    Tiene este hombre más razón que un santo.
    Besos a todos.

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