Se pregunta el responsable ecologista Juan Romero qué ocurriría si desde esta nuestra tierra enviáramos los residuos tóxicos  más indeseables al País Vasco, vana pregunta –aunque hay que reconocer que todos las hemos hecho por el estilo—pues la respuesta es elemental: no ocurriría nada porque esa posibilidad no existe ni en la teoría. Sin embargo, a Huelva envían desde el País Vasco peligrosos residuos que están convirtiendo su área, según  las mismas fuentes, en el “retrete de España”. Es patente que Huelva pesa poco, por no decir nada frente provincias cuya gravedad es manifiesta, del mismo modo que Andalucía nada pinta frente a las comunidades fuertes. Empieza a ser necesario que alguien piense, al menos, en tirar de la cadena.

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