Hay que reconocer que bastante ha durado ya el prudente pacto de no agresión entre los acusados del caso ERE. Pero parece que ya se resquebraja, a juzgar por la refriega entre el ex-consejero Fernández y el ex-Interventor que tuvo lugar antier, justo antes de que ayer se abriera el turno de los ex-Presidentes. Y quizá eso era lo inevitable –el “sálvese quien pueda”— pero no hay duda de que, a la larga, semejante espectáculo, ha de resultar perjudicial para todos, incluyendo al prestigio colectivo, es decir, al buen nombre de Andalucía, hoy, por desgracia, no muy alto, pero que debería ser, si no prioridad, al menos objetivo de unos y otros. Lo previsible, en definitiva, aunque me temo que aún nos quede mucho por ver y lamentar. ¡No sé qué sería de este plató si se apagaran los focos en el madrileño del “masterazo”!

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