Está siendo muy reveladora la pelea entre las organizaciones juveniles de PSOE y PP, provocadas por la denuncia lanzada desde el Consejo Andaluz de la Juventud de estar siendo coartado por la Junta a causa de sus opiniones públicas. Los alevines de derecha e izquierda reproducen fielmente el modelo dialéctico de sus mayores, en un lastimoso alarde de partidismo que rechina en esos niveles políticos. Los partidos hacen mal convirtiendo sus movimientos juveniles en réplicas de la competición adulta y convirtiéndolos, de hecho, en escuela de mandarines con nómina y todo. Vendría como agua del cielo una renovación generacional continua de nuestra política que, sin embargo, no tendrá sentido si los jóvenes se limitan a consagrar el viejo cainismo.

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