Están en su derecho porque, al fin y al cabo, no hay otra política que la de la conquista y conservación del poder, pero la arbitraria exclusión parlamentaria de los alcaldes pactada entre PSOE e IU resulta una verdadera chapuza. Es, en el fondo, otro “pacto del Tinell” a la andaluza, con el que Griñán se defiende panza arriba de su crítica situación y Valderas confirma la reducción  de “la otra izquierda” a una simple opción títere preocupada tan sólo de la manduca de los cuatro jerifaltes. Ése es el drama de este sistema cojo de una pata: que no hay izquierda, ni centrada ni radical. Y esos alcaldes que el 25-M dieron el vuelco a la situación son el objetivo a batir. Para ellos se trata de seguir en nómina, no lo duden. Una razón de peso, sin duda.

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