Pudiera ser que, por fin, los que mandan descubran que están ahí, como quien dice, los medios que tanta falta están haciendo para la campaña de vacunación. Acaban de descubrir que, aparte del Ejército, podía aprovecharse el concurso de los médicos jubilados, de los dentistas y de los farmacéuticos, y hasta es posible que caigan también en la cuenta de la ayuda que supondría la colaboración de la medina “privada”, ese respetable sector satanizado por la ideología. El sanchismo ha sido capaz de descubrir que “el sexo no es biológico” (¡) o que “los hijos no son de los padres”, pero empezó por no reconocer la pandemia y anda despistado y sin idea de cómo vacunar a un país entero. Le sobra de prejuicios y suficiencia lo que les falta de capacidad de gestión.

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