Según hace constar la policía en el sumario del “caso Astapa”, el Ayuntamiento de Estepona habría contratado, durante el mandato del anterior alcalde, 150 militantes y 42 familiares, ni que decir tiene que sin más requisito que el ukase del alcalde. ¿Qué ocurriría si se echaran las cuentas en tantos ayuntamientos, en cada una de las Diputaciones o en la propia Junta? Pues que se descubriría que ése es el procedimiento general que viene utilizándose para fundamentar sólidamente el “régimen” en que el PSOE funda su hegemonía. Contratos, subsidios y ayudas, favores y recalificaciones urbanísticas: ése es el arsenal de esta guerra secreta que, como el secreto de Polichinela, conoce todo el mundo. Estepona es un escándalo exagerado, pero no es ninguna excepción.

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