Parece que en la campaña autonómica serán los forasteros quienes han de llevar la voz cantante. No tienen más que escuchar a Arrimadas atribuirse cuanto de bueno haya podido hacer el “Gobierno del cambio”, o a la “empadronada” Olano entrar como un elefante en la cacharrería prometiendo la recentralización y vuelta a Madrid de nuestros servicios sociales básicos. Se bajan a Andalucía como se ha bajado desde siempre al moro –en busca de botín—y desdeñan a los dirigentes locales como si fueran parias. Y encima Sánchez, fingiendo su dudosa confianza en un candidato casi desconocido, como Espadas, que vendría dispuesto a hacer la “revolución pendiente” tras casi medio siglo de hegemonía. Extrañamente, sin embargo, los sondeos apuntan sin excepción a Juanma Moreno único que puede ofrecer resultados concretos y bien visibles. Por algo será.

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