Antier enterraron en el Congreso (ojalá que provisionalmente) al nuevo/viejo socialismo, es decir, a la social-democracia tan denostada por los socialistas clásicos. Y lo hicieron para establecer un neomarxismo trufado de mangancias postmodernas que, de momento, amenaza con destruir a España en plan bananero. Desde Andalucía, el PSOE gime y clama en voz baja (los ancianos de la tribu) mientras callan desde el pesebre los susanitas cuando no se proclaman solidarios con el rapto sanchista. Malo para España y malo para Andalucía, aunque sólo sea por aquello de que se va más lejos sobre dos patas que sobre una sola. Vivimos un fin de era. ¿Y no hay ni una sola voz entre los “influencers” defenestrados por la nueva y voraz generación que clame en el desierto? Pues parece que no.

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