No es tan fiero el león como lo pintan. Lo habrá pensado más de uno el jueves a la vista de la escasa movilización conseguida por los sindicatos para ese 1º de Mayo desnaturalizado a base de oportunismo y burocracia. Los mismos que anuncian que no cederán ante una eventual estrategia de moderación salarial no son capaces de sacar a la calle la décima parte de lograrían otras instituciones españolas, y eso debilita sin remedio a un movimiento cuya proximidad y alianza verticalista en el marco de la “concertación social” los está dejando con voz pero sin voces. El Día del Trabajo habrá tranquilizado, sin duda, a la patronal y al propio Poder, beneficiarios últimos de la debilidad de unos sindicatos que no han sido capaces ni de renovar sus discursos ni de unir sus fuerzas. A juzgar por este fiasco, los trabajadores habrán de pasar la crisis a pelo.

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