No hay más que echar un vistazo en las encuestas a la calificación pública de los políticos: ¡suspenso colectivo! Y sobran las razones por ambos extremos del espectro. ¿Qué quieren que se piense, por ejemplo, de una ultraderecha que no pasa un mes sin que amenace con echar abajo al “Gobierno del cambio” y que, encima, da luego marcha atrás por sistema? En mayo, en julio y ahora en agosto, Abascal ha amagado con la ruptura del pacto de gobierno, en esta última ocasión con motivo de una Ley de la Infancia que prevé la humana protección de esos menores inmigrantes a los que él, más que nadie, llama “menas”. ¿Y qué va a hacer, devolverá Andalucía al “viejo régimen”? Nada peor en política que los faroles apagados.

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