Mal debe de andar el sanchismo andaluz cuando no se le ocurre mejor argumento contra su rival conservador que esgrimir el fantoche de la corrupción. ¡A quién se le ocurre, con la que ha caído y la que está cayendo! Un candidato ignorado como Espadas debería rehuir esos fangales frente a un adversario del que, si algo resulta incontrovertible es que ha recorrido una compleja legislatura con lo que en Andalucía constituye una grave novedad: no haber soportado ni un solo caso de corrupción. Ignorar ese hecho es ya un error pero pudrir la campaña con una matraca tan desmontable supone, sencillamente, apostar por el fracaso. Espada ha de soportar un pasado al que Moreno es ajeno y hasta un presente personal por completo incompatible con su actual actitud. Si no quiere caldo, pocas dudas caben de que acabará teniendo don tazas.

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