No estaban justificadas las alarmas de esos científicos que han pedido al Tribunal Europeo de Derechos Humanos la paralización del experimento que tuvo lugar ayer en el gigantesco colisionador de hadrones instalado en Suiza por el Laboratorio Europeo de Física de Partículas. La reproducción artificial de la circunstancias del ‘Big Bang’, el origen del Universo, no ha generado ‘agujeros negros’ ni acabado con la vida del planeta, como temían esos sabios, bien sabe Dios que animados de una lógica nada extravagante, y esta mañana, con sus nubes y claros, ha amanecido como si tal cosa por donde siempre, ni que decir tiene que con sus malas nuevas económicas y sus truculencias habituales. ¡El fin del mundo! Un monje medieval, Raúl Glaber predijo con precisión el Apocalipsis para el famoso año 1000 pero cuando pasó sin novedad la fecha prevista, volvió a las andadas proponiendo el año 1033 como definitiva, dado que en ella se cumplía el milenario de la Pasión. Hubo otras muchas alarmas por entonces –Focillon y Duby han estudiado el tema con detalle–, normalmente debidas al magín de frailes vaticinadores que retorcían la letra bíblica, como demostró Jacques Heers en una obra memorable, y aún durante el resto del siglo, a pesar del fracaso de las profecías, el miedo siguió haciendo estragos entre una población mísera e ignorante. Pero todavía Newton sostuvo bizarramente que el mundo habría de acabarse en 2060, es decir, 1260 años después de la reconstitución del Sacro Imperio por Carlomagno, del mismo modo que Williams Miller anunció en su día que la fecha fatídica del ‘Harmagedón’ sería el 22 de octubre de 1844, ni un día más ni un día menos. Es una lástima que no dispongamos de la tesis de Ortega sobre “Los terrores del año 1000”, fervorosamente recogida y ocultada primero por él mismo y luego por sus discípulos y deudos. La idea del fin del mundo –“dies certus an incertus quandum”—tentó y sigue tentando al hombre, como puede verse, pero una vez tras otra, la Bestia apocalíptica falla en su trágico propósito. Menos mal.

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Hay que reconocer, en todo caso, que la prevención mostrada por estos físicos ante la reproducción controlada de la Creación, resulta no poco razonable, como decía, quizá porque un proyecto como éste –desencadenar de nuevo el cataclismo fundante—supera la capacidad imaginativa de cualquiera. La gran explosión, los fascinantes “tres primeros minutos del Universo” de que nos habló Weinberg, el asombroso despliegue de la materia en el vacío a compás de la creación del espacio-tiempo, la película de “El momento de la Creación” que nos mostró James S. Trefil, el “estado estacionario” de Bondi, las dudas y certezas cosmogónicas de Merleau-Ponty, acaso el cuadro sereno del “universo estable” pintado por Fred Hoyle…, demasiados prodigios, no cabe duda, como para verlos venir con tranquilidad. Una vez más, eso sí, aquí seguimos plantados, superada de nuevo la profecía del fin, el anuncio de la postrimería, y encima con la esperanza de que de este ‘génesis’ artificial saquen los sabios enseñanzas que contribuyan a abrir las mentes y no a cerrarlas, viejas intuiciones sagradas finalmente laicas, traducida en la ecuación prometeica más descomunal que el ser humano haya sido capaz de soñar. Quienes vuelven a fallar son los agoreros, los sembradores del miedo, a los que la experiencia vuelve a noquear sobre la lona de este ring de certezas y dudas, de precisiones portentosas y fatales lagunas en las que naufraga hoy como ayer la soberbia de la especie. Hemos sobrevivido, en fin, a este temido miércoles, como sobrevivimos al ‘día de la Bestia’ y a tantas vanas premoniciones, como sobreviviremos, probablemente, en el futuro a las que han de venir. Ayer el hombre ha jugado a ser dios. El resultado, después de la publicidad.

9 Comentarios

  1. Muy bonito, sí señor. Muy lucido. Me encantan estos tipos de artículos que mezclan cultura e informaciones científicas, reflexión de fondo.
    Besos a todos.

  2. Si no me he enterado mal el experimento de colisión de protones se realizará dentros de pocos días, ahora lo que se ha hecho es “poner en funcionamiento” el acelerador.
    Más interesante, maestro JAM, es la polémica entre Higgs y Hawking. Dos tipos realmente brillantes.

  3. Más interesante me parece el matiz de que en este experimento se intenta comprobar un modelo que propuso Higgs. Es decir un teórico propone como es el comportamiento de la Naturaleza y después de 40 años se consigue, o se intenta conseguir, hacer un experimento para comprobar si es cierta su teoría. Es lo contrario de lo que ocurrió al principio del siglo pasado en el que había muchos experimentos que no había ninguna teoría que pudiera explicarlos, incluso eran “contradictorios” con las teorías que se manejaban entonces. Unos pocos de “osados”, gente excepcionalmente brillante para la Investigación Científica, desarrollaron todo un cuerpo de doctrina que “consiguió” explicar esos experimentos. Eso sí, cerraron la puerta del determinismo.

    Os recomiendo un magnífico libro sobre el tema. Incertidumbre, autor: David Lindley, editado por Ariel

  4. Estupenda columna, cuyo objeto no es plantear la cuestión de la inmvestigación, por supuesto, sino bromear (???) sobre las profecías vanas que se oponen al desarrollo científico o a los miedos que embargan a los homnbres, inlcuodos los científicos, como en este caso.
    Seguro que jagm sabe que ayer sólo se iniciaba el funcionamiento, pero no olvidemos que la demanda de los físicos y demás científicos en Estrasburgo señalaba al día de ayer como martes fatídico.

  5. He escuchado hablar a este propósito de la “molécula de Dios”, en una versión más de esa manía de oponer ciencia y fe o de considerarlas excluyentes pro naturaleza. Casi agardezco a ja, que seguro que conocía el caso, que no haya mezclado churras y merinas y haya resuelto el asunto con su cultura milenarista. Es apasionante lo que están haceindo esos hombres sabios que, sabiéndolo o no, andan indagando el mecanismo empleado por la Causa (noi hay efecto sin ella) que debe de haber tras la Creación.

  6. Fenomenal caso para un columnista capaz de enterarse, maestría para resolver la exposición sin meterse en harinas prescindibles. Me hubiera gustado haber podido llevar a clase el tema, que guardo para la ocasión, porque estas cosas deben ser familiares a los alumnos…

  7. Usted es un escéptico crédulo, que es lo penúltimo, pero se lo paso –modestamente– porque me encanta su forma de argumentar y su honestidad cultural. Por otra parte, como me consta, como lector habitual, que conoce bien el milenarismo me extraña que no haya dado caña a esas creencias que usted mismo ha citado aquí invocando “En pos del Milenio” y “La trompeta sonará”, si es que no estoy equivocado. En todo caso, gracias por este buen rato.

  8. “Noli foras ire; in teipsum redi; in interiore hominis habitat veritas” (San Agustín)
    A mí lo que me parece es que si hay un agujero negro ése es el ego del hombre, del que no se salvan ni las grandes mentes de la ciencia; y si hay una materia oscura devoradora de la vida, ésa es el Miedo. A cuántos agoreros deberíamos barrer desde que nos levantamos por la mañana,… miserables vagabundos de la incertidumbre!. Gracias Anfi.
    Saludines.

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