Poco en claro hemos podido sacar de la entrevista de Rajoy con los cinco periodistas. A mí me ha recordado una viñeta de Forges, allá por la Transición, en la que se veía una orquesta en la que cada músico blandía una batuta frente a un director que soplaba perplejo un saxo: me pareció entonces y me parece ahora el mejor retrato al natural de nuestro laberinto político. A Rajoy lo están friendo incluso los que saben que no tiene más remedio que hacer lo que está haciendo y callar como está callando. ¿O es que alguno de sus críticos podría bandearse de otra manera frente al “rescate” famoso mientras la señora Merkel le da una de cal y otra de arena, el BCE le abre y cierra la puerta sin cesar y el Banco Mundial le lee la cartilla cada mañana y cada tarde? También me ha traído a la cabeza esa entrevista una astuta fábula italiana que escuché alguna vez. Se trataba de un pajarillo que, extenuado por su larga migración, cae en medio de un camino y al que una vaca piadosa recoge y deposita en medio de una gran boñiga con intención de protegerlo, pero sin contar con que, recobrada su vitalidad por el propio hedor, el pajarillo se pondría a cantar estrepitosamente, atrayendo la atención de un lobo hambriento que merodeaba por allí y que, como suelen hacer los lobos hambrientos, se lo zampó sin hacerle grandes ascos. Tres moralejas tenía la fabulilla: una primera, que quien te mete en la mierda no siempre lo hace para tu mal; una segunda, que quien de ella te saca no siempre lo hace para tu bien; y un tercera, en fin: que cuando te veas con la mierda al cuello, no cantes. Rajoy, o conoce la fábula, o actúa por instinto, pero yo interpreto su calculada ambigüedad sin quitarme de la cabeza lo que le ocurrió al pajarillo canoro.
A mí me parece injusto lo que está ocurriendo. No se puede atosigar suplementariamente al hombre al que le caído encima la peor circunstancia española después de la Guerra Civil y menos cuando hasta los más cojoneros saben de sobra que, de estar ellos en el poder, tendrían que hacer exactamente lo mismo que está haciendo o dejando de hacer Rajoy. Este país caprichoso es así: lo mismo idealiza a Godoy que le asalta la casa, pero siempre sin pensárselo dos veces. Rajoy sabe, además, como buen gallego, que al pobre urogallo lo fusilan los furtivos al amanecer por no ser capaz de cerrar el pico y quedarse tranquilo en su alta rama.

9 Comentarios

  1. Lo que usted señala pasa en muchos paises occidentales, por no decir en todos: es contituyente de nuestro sistema bipartido .Cuando el partido en el poder estâ en apuros hay que denunciarlo y acusarlo aunque de estar en el poder el partido en la opasición habría hecho lo mismo .Incluso cuando la situación actual es la consecuencia de deciciones del partido anterior la oposición se desolidariza y atiza el fuego.
    Estamos tocando el límite de la eficacia de nuestro sistema político, pero nadie se atreve a decirlo.
    Besos a todos.

  2. La fábula del pajarillo es genuinamente gallega y doy fe de ello. Otra cosa es estar de acuerdo con que Rajoy no tiene más remedio que hacer lo que está haciendo y callar como está callando.

    Venía hace poco un artículo en EP -con perdón-, firmado por César Molinas en que definía muy bien a la clase política, que podría aplicarse antes que nada a la andaluza. Venía a decir que la clase política española no sólo se ha constituido en un grupo de interés particular, como los controladores aéreos, por poner un ejemplo, sino que ha dado un paso más, consolidándose como una élite extractiva. Citando a Acemoglu y Robinson, “un sistema de captura de rentas que permite, sin crear riqueza nueva, detraer rentas de la mayoría de la población en beneficio propio”.

    Ninguno de los dos grandes partidos -tampoco los nacionalistas en sus paisitos- va a mover un dedo para que tod esto cambie. Tienen su pesebre en los 17 nichos estrucurados en sus 17 parlamentos, Tribunales superiores, defensores del pueblo y sobre todo la miríada de agencias públicas, observatorios, gabinetes, oficinas… constituyendo todo ello rodeado un enjambre de vividores de las arcas públicas, que han sido instalados ahí sin el menor asomo de selección, salvo por el carné del partido. Del correspondiente a cada feudo.

  3. Es muy posible lo del origen gallego de la fábula, don Epi, pero yo la recordado también en una película italiana en la que actuaba Henri Fonda. De todos modos es formidable su triple advertencia y a mí me hecho reír de buena gana, aparte de hacerme reflexionar la comparación que implica en la columna.

  4. La película en cuestión se llamaba “Il mio nome è Nessuno” y estaba dirigida por Tonino Valerii.
    Al margen de este detalle, felicito al memorioso autor que, con tanta habilidad, ha sabido ensartar la fábula del pajarrillo en la mierda con el cerco a que está sometido Rajoy, del que yo no soy muy entusiasta, pero cuya dificultad heredada reconozco. ¿Y si resulta que lleva razón y hasta evita el “rescate” famoso? ¿Dónde se meterán la lengua larga quienes procuran no dejarlo en paz un instante? Preguntar no es ofender, ¿conformes?

  5. Uno es del otro bando (político) y como es lógico no gusta demasiado de las columnas de gz. marín ni de sus opiniones, pero hoy le reconozco el mérito de una gracia especial: las tres moralejas son formidables y yo personalmente me he sorprendido tanto con ellas que he llorado de risa.

  6. Es usted un poco cabrón, pero escribe como los ángeles y las caza al vuelo. Mis compañeros me han contado que es usted un resentido. Si lo es, tambíén hay que decir que le sobra inteligencia y tiene cultura para enterrar a muchos. Hoy pensaba que si la Junta se lo dejó escapar hizo un pan como unas tortas, cosa que no me extraña –siendo Alto Cargo– porque conozaco bien los bueyes con los que aramos.

  7. El pájaro es Rajoy, la vaca bondadosa la Merkel buena los los últimos días, el lobo/a feroz/a Elena Valenciano y el deductor de las moralejas un genio.

  8. Yo no veo lo de cabrón por ninguna parte, lo de los ángeles y de cazarlas al vuelo, vale. A menos que cabrón sea decir verdades como puños.
    Besos a todos.

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