Ahora resulta que los denostados “extremos” van a salvar, en última instancia, a los “centrados”: en Andalucía será Vox, en efecto, la mano que saque de apuros al PP mientras en Madrid serán Podemos y demás extremismos los que se la  echen al PSOE. ¡Gran paradoja, los indeseables (para ambos bandos) reconvertidos en socios imprescindibles y garantes de la estabilidad política! No se me ocurre mejor ilustración de caos ideológico e institucional en que nos ha metido el sanchismo, ni alcanzo a imaginar siquiera a dónde nos puede arrastrar este sinsentido en el que se ha instalado el sistema. Y nada tiene de extraña la desastrosa marcha del país, del que el coronavirus hace tempo que dejó de ser el único enemigo. ¡Salvados por los extremistas! No habrá democracia que sobreviva a semejante contubernio.

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