Gran foto del presidente del “Gobierno del cambio” con los líderes de UGT que, contra el mismo, encabezan la ofensiva de invierno. Buenas palabras, claro, para la puesta en escena, pero máximo pesimismo teniendo en cuenta que el sindicato sigue sin justificar ante la Junta la pasta desaparecida de las ayudas que recibió o el trampón de los fondos de Formación, por no hablar del extravagante revés propinado por su líder nacional a unos productores rurales a los que identifica groseramente con “la derecha carca”. Una contradicción que acaso se explique por la obsolescencia de ese sindicalismo burocratizado que sobrevive desnortado sostenido por su originaria identidad. Fuera de San Telmo, la realidad: casi toda Andalucía colapsada por los tractores y a la espera de la movilización general convocada por los sindicatos contra la reforma de la jungla docente.

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