Gran revuelo en Sevilla provocado por dos hembras desnudas y otras exhibiciones lúbricas en plena vía pública. ¡El fin del mundo! Andan de por medio, por lo visto, desde el Ayuntamiento hasta la Fiscalía, en búsqueda mancomunada de unas responsabilidades que, desde luego, no van a aparecer en los códigos. Cuando la moda universitaria del “streaking” y ante la indignación de un viejo maestro, le oí decir a otro venerable complutense: “Pero, hombre, tranquilo: ya era hora de que en la Universidad se enseñara algo que mereciera la pena”. Y ahora en serio: esas ménades no son sino un símbolo elocuente de la anomia que nos vive. ¿Cómo escandalizarnos de un par de desnudos mientras veamos en cueros vivos a nuestra Constitución e impunes a sus ofensores?

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