No sólo en el ámbito tercermundista se constata la radical sumisión de la mujer en la vida familiar. Es verdad que aquella realidad lacerante dista mucho de la que encontramos en los países desarrollados, pero parece ser que también en éstos se dan unas condiciones que traen rebelado al gineceo. Una vasta encuesta realizada en varios países europeos sobre cuatro mil mujeres por la asociación Femmes et Qualité de la Vie viene a revelar este descontento creciente que la crisis económica ha potenciado hasta dejar al descubierto una situación que, en definitiva, supone una auténtica crisis de la familia. Hablan por sí solos los porcentajes obtenidos, todos los cuales descubren a la hembra encuestada en práctica ruptura con su estatus por encima de la mitad del colectivo ya que si, en el caso de las mujeres italianas, las más cabreadas sin duda, la tasa alcanza un 76 por ciento, en el de las españolas se cifra nada menos que en un 63, en el de las francesas en un 57 y en el de las británicas en un 51 por ciento, patente desastre del que medio se salvan las alemanas situadas ligeramente por debajo de esa mitad. Revela la encuesta que el enojo de la mujer se debe a que se encuentra sola a la hora de afrontar los rigores de una crisis (subida de precios, disminución de las ayudas, ausencia de estructuras de apoyo) ante la que los varones tratan de inhibirse cuanto pueden, aportando el dato desconcertante de que nada menos que una de cada dos hembras casadas aseguran que, de volver a vivir, jamás repetirían ese error de su vida. Bueno, es cierto que esto no es más que un sondeo, pero sus conclusiones no parecen dejar dudas sobre el fracaso familiar al que la presión crítica ha conducido. La crisis se está revelando, sin duda, como algo más que un contratiempo biográfico. Es la misma estructura básica de la solidaridad humana, el fundamento de la sociedad, lo que está quebrando.

Sobra la literatura sobre los efectos de la crisis en la mujer, sabemos que menguan sus posibilidades de empleo aunque crezcan las de empleo informal, así como que deben soportar el peso de la economía doméstica agravado por la disminución del gasto social. Incluso se asegura que la crisis pone en el alero los avances de la mujer y que precariza su situación además de hacerla más vulnerable en muchos sentidos. Lo que quizá no imagináramos es el nivel de disgusto y aún de desesperación frente a todo aquello que es vivido por la hembra responsable. Soros llevaba razón cuando dijo que la tragedia de la crisis no se representaba sobre el parqué financiero sino en la intimidad del hogar.

10 Comentarios

  1. Claro está que sería curioso conocer también el, porcentaje de varones arrepentidos de haberse casado, y sin embargo el cabreo de las mujeres está plenamente justificado. Tanto como la intención de la columna de gm que, a mi modo de ver, noes otra que la de subrayar los efectos íntimos de la crisis económica y su efecto demoledor sobre las familias.

  2. Ji ji, la nostalgia por la juventud, la peli de Bette Davis en el mismo título de la columna. Menos mal que el motivo de ésta es muy distinto, nada que ber con la melancolía, y sí con la justicia. Esa encuesta es interesante y por una vez no demuestra lo sabido. Gracias por mantenernos en contacto con lo que se habla y se descubre por ahí.

  3. Es claro que cuando falla la pareja no es solo la mujer la afectada, señor Don Benito, pero de lo que hoy se habla aquí es de cómo la crisis ha provocado con sus efectos una carga suplementaria sobre la hembra más que sobre el macho, ya que aquella nunca se desvincula de la administradicón directa del hogar. A mi me resulta muy razonable la tesis de la columna y muy interesante la aportación de esa encuesta.

  4. Interesanteel tema y el enfoque, y espero que la cita de Georges Soros c on que cierra la columna no sea más que eso, una cita oportuna, porque no hay que fiarse ni muhco ni poco de gente como ese pavo que se cargó la esterlina especulando él solo desde su despacho.

  5. La mujer lleva el peso de la parte oscura de la vida, a pesar de lo cual –y no sin cierta colaboración “de género”– su fama diga lo contrario. Y cuando un acrisis como la que asola nuestras sociedades dice aquí estoy yo es ella la que ha de apretar los cinturones, empezando por el suyo, y la que ha de bregar contra viento y marea. Me alegro de que haya sociólogos que procuren iluminar ese ambiente por lo general sin luz, y de que aquí se contribuya a difundir su tarea.

  6. La mujer se cabrea hoy más porque no estña dispuesta, en buena hora, a mantener el papel de sufridora. ¿Por qué habría de mantenerlo? Lo que la encuesta comentada dice es que incluso el peso suplementario de la crisis acaba recayendo sobre la pobre ama de casa atnto como sobre la mujer que trabaja fuera del hogar. Es condición ancestral del varón retraerse de las tareas y las responsabilidades, como lo es asumir otras, no se olvide.

  7. Lo de la mujer proletariado del hombre yo se lo atribuiría a Marx, don Rogelio, al margen de que entre vesos dos autores ya se sabe que los límites de la autoría suelen ser difusos.

  8. LLego justo en la polémica y echo mi cuarto a espadas. La frase en cuestión es de Engels en “El origen de la familia, de la propiedad y del Estado” que escribió como respuesta a las teorías de Morgan. Aunque pensándolo bien, ¿qué mas da a estas alturas? En los viejos tiempos hubiéramos echado abajpo La Coupole por discutirlo, pero ahora temo que no valga la pena.

  9. Tanto vale Marx como Engels pero estoy con ustedes: en tiempo de crisis quien más sufren son los de abajo , los proletarios, los que no tienen casi nada porque si apenas tienen lo suficiente pierden hasta lo necesario….Y desde luego las mujeres son el lumpen de cualquier sociedad.
    Besos a todos.

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