Un fenómeno característico de los felices 60 fue el de eso que en Francia se llamaban las “étoiles filantes”. Eran esas estrellas fugaces mujeres del común, amas de casa libres de toda sospecha, oficinistas cumplidoras que decidían suplementar sus ingresos ejerciendo ése que suele llamarse, no sé por qué razón, el oficio más viejo del mundo, a saber “ocuparse” en ratos libres en casa de alguna “madame” y volver luego como si tal cosa al tajo o al hogar. No era el caso de “Belle de jour”, evidentemente, el de la señora aburrida o neurótica espoleada por vaya usted a saber qué buñuelesca curiosidad o ansia de aventura, sino el de las currelantes agobiadas por el dichoso fin de mes que se acercaba siempre con su cortejo de facturas y estrecheces. ¿Y dónde no hubo alguna vez ‘estrellas fugaces’, cuerpos en alquiler “part time”, ese puterío a tiempo parcial tan estimado, al parecer, por los “connaisseurs”? Pues quizá en ninguna parte, pero esta temporada hay cierta alarma en muchos de nuestros países desarrollados ante la crecida, dicen que vertiginosa, de una decisión que ahora ha encontrado en ‘sitios’ especializados de Internet un instrumento seguro y fiable. En uno de ellos, que ofrece al ‘cliente’ nada menos que 4.000 ‘servicios’ de chicas estudiantes, se registraron hace poco, en un solo día, 124.000 entradas, lo que da una idea del dinamismo del negocio. En Francia se habla estos días de “prostitudiantes” como de un problema que preocupa ya el propio Elíseo. ¡Como si al campo se le pudieran poner puertas!

Por encima o por debajo de la inútil discusión sobre la prostitución parcial, es evidente que hay dos circunstancias que se imponen, esta vez, a toda consideración. La primera es el efecto de la crisis sobre los presupuestos ajustados en un ambiente de desmoralización generalizado. La segunda, la banalización supina que el sexo sufre en Internet, al margen de su enorme capacidad de conexión. Habrá que contar en adelante con ese gigantesco prostíbulo cibernético, potencialmente el mayor lupanar de la larga historia del género, y en el que la relación se adelgaza hasta ahilarse de modo que se presenta a la conciencia como despojada de su incómoda ganga personal. Buñuel no habría sido capaz, probablemente, de imaginar siquiera este “meublé” electrónico y sin ‘dueña’ que invita silencioso a la ilusión de una libertad que alguien ha definido, con las del beri, como la creencia ingenua en que es posible gestionar el propio cuerpo como si fuera un  fondo de comercio. Hay libertades que encadenan al tiempo que nos quitan los grilletes. Y no sé, pero me da el pálpito de que esos amores mercenarios se acojan a la sombra de alguna de ellas.

15 Comentarios

  1. Es el efecto desmoralizdor de las crisis, en efecto, epro sin olvidar que la quiebra de la moral (eso que el papa llama relativismo) no tivo quie esperar crisis alguna para manifestarse. Vivimosm un mundo pervertido en el que, desgraciadamente, incluso la decisión de prostituirse no tiene por qué ser una respuesta a la necesidad sino a la pulsión consumista.

  2. La prostitución no convencional, la vieja leyenda de los puteros “exquisitos”. Como de los “vírgenes de burdel”. Com o lo de los enamoramientos lupanarios. La crisis debe pesar lo suyo, pero no nos engañemos, es el espíritu del tiempo, permisivo, individualista a ultranza, el que, cabalgando a lomos de Internet, provoca estas epidemias. Miles de “prostitudiantes”, qué pena. Pero cuenten con que no es ninguna novedad. Si eso les consuela…

  3. Triste historia, vieja, ¿inevitable?, causada por la crisis, quizás, pero de todos los tiempos. Creen las pobres que se puede “gestionar” la integridad, que esos “servicios” no lesionan esa integridad, que se puede una”retirar” cuando quiera… Pero todo indica que eso no es cierto. Y en muchos casos, además, en la universidad sobre todo, la ganancia fácil conduce al consumismo dilapidador. Triste historia, don ja.

  4. 13’02 h.
    Lo del “fondo de comercio” es un hallazgo, como lo del “meublé electrónico”. Una vezás, los riesgos de Intrente, que no deben suponde un rechazo de plano, como los inconvenientes del antibiótico no suponen rechazar su uso adecuado. Lo que está claro es que en la Red falta un cierto control público sobre los “sitios” en los que pueda afectarse a la integridad moral de las personas, en especial de los menores, pero no sólo de ellos.

  5. Al paso, creo oportuno comentar algo que le leo en un periódico de pueblo a un copain y viejo amigo: la crisis ha tirado por los suelos no solo las marcas blancas, sino también los servicios callejeros de las colipoterras. Por cinco euros, cinco, al parecer se instala una chica de color en el asiento de atrás del carro y hace lo que se haya acordqdo previamnete.

    Por lo que expresa el Anfi ahí más arriba se demuestra que el libre mercado es el mejor regulador de los precios. Sin necesidad de ADSL. Ah, la crisis.

  6. Yo conocí a un desalmado que presumía de conseguir a precio de saldo a amas de casa que se quedaban en bancarrota y con la cesta vacía ante las máquinas tragaperras del bar que regentaba junto a un mercado.
    Esto fue en los tiempos de la vieja peseta.

  7. Oich, “amores mercenarios”, no me digan que no tiene su puntito la frasecita. Amores perros, amores mercenarios,…la Deneuve en su mejor añada….Uuuuf con el comment de hoy.
    Bueno pongámonos serios como el resto de parroquianos. Probablemente muchas de estas “scorts girls “ virtuales y esporádicas acabarán de “ingeniera de caminos” de las de toda la vida. ¡Ay que pena Dios mío!.
    Comentándolo en el desayuno con los compis del laburo todos inquirían ¡Onde, onde,…!, Con razón las feministas dicen que esta crisis es sobre todo masculina. Cacho perros …..

    Y a mí que no me extrañaría que la Garmendia dijera que se reconozcan como créditos a la boloñesa. Hablando de prostituciones del Mercado

  8. Salvada la ironía, recueden la frase de Papini (“Gog”), aquí citada varias veces por jagm: “Cualquiera sabe cul es el precio de una mujer en nel mercado”. Hoy habría que decir “de una mujer o de un hombre”, pero la filosofía cabnalla que suyace no varía.

  9. Permítanme ustedes que lo diga en basto: ¿no es para ciscarse en los muertos de esa gentuza que se aprovecha de la pobreza o de la ambición (explicable) de los demás? A una le parece que el motivo consumista es igual de legítimo que cualquier otro en una sociedad consumista en la que, desde que te levantas hasta que te acuestas, la propaganda te bombardea inciténdote a comprar COSAS. El Becerro de Oro es hoy una bolsa del Corte inglés.

  10. 18’50 horas
    Un tema preocupante –el de la prostitución “part time”– y una circunstancia para tentarse la ropa (el instrumento de Internet). En cuanto a la primera, qué más da el camino que lleve al prostíbulo. Por loo que se refiere a lo segundo, ya hemos hablado muchas veces de ello: las “novedades”, como don ja sabe bien, siempre traen su parte negativa, lo que explica que siempre haya existido una resistencia grande a ellas. El maestro de jagm, don ja maravall, escribió un grueso tocho sobreen el que trata el asunto, hablando de los “Antiguos y modernos”.

  11. Viejo asunto, pero es verdad que nuevas formas sociales. En todo cvaso, me extraña que jagm ignore –seguro que no– que la prostitución estudiantil tampoco es nueva, pues en su tiempo de profe de la Complutense (que es también el mío) era tan frecvuente que se planteó a las autoridades universitarias el problema.

  12. La prostitución fue asumida pro la civilización siempre, incluso por la cristiana, como demuestra el conocido argumento agustiniano sobre las cloacas imprescindibles para la sociedad. Aparte de ello, fuera de las mujeres que trabajan en la casa y en ella se dejan la vida, hay que admitir que el matrimonio es concebido entre bnosotros, históricamente, como un mal menor (Pablo apóstol: “Más vale casarse que abrasarse”), además de como un intercambio entre los cónyuges, en elque –por lo general– el marido corre con los gatsos y la hembra pone el cuerpo. La sociedad burguesa consagra esa visión y los Códigos la convierten en ley. Perseguir la prostitución que frecuenta tanto varón soltero o casado no es más que un acto de cinismo. Otra cosa es lamentarse, como hace el columnista, de un hecho social lamentable como es el comentado.

  13. Es muy interesante la idea de que Internet banaliza la relación sexual. Bastantes ejemplos conocemos todos, supongo. El intercambio de sexo por dinero existe bajo muchos embozos, de todas maneras, y no es debemos reducir la prostitución a la que enseña el muslo o se ofrece en Internet.

  14. internet ha traido cosas buenas como la mejora de las comunicaciones comunicaciones y algunas que no lo son tanto, en todo lo bueno hay algo malo y en todo lo malo hay algo bueno , lo que hay que saber es utilizar correctamente las herramientas que el sistema nos brinda. un saludo Don Jose Antonio

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.