Si leen el llamado informe de exclusión que confecciona minuciosamente Cáritas van a enterarse, contemplándola en primer término, de la disfunción profunda que se aloja en el seno de este sistema socioeconómico que se nos impone como único posible por contraste con el derrotado ensayo colectivista. Lo que Cáritas sostiene básicamente es que durante este boyante decenio que acaba de transcurrir hasta romper en la crisis que nos abruma, el crecimiento español ha sido fenomenal mientras que la pobreza e incluso la miseria no sólo se han mantenido inalteradas, sino que, en algunos supuestos, se han agravado considerablemente. Uno de cada cinco hogares de la nación vive en situación de pobreza, más de un cuatro por ciento de los menores se hallan hundidos en esa inmensa bolsa vacía al parecer con malas perspectivas, las mujeres, los ancianos y los inmigrantes pagan con creces el coste de la crisis sobrellevando la parte menos visible pero más conmovedora de la situación. ¡Y nos dicen que peor que van a estar en Irlanda partir de ahora, acaso también en Grecia y hasta en Portugal, como si eso fuera un consuelo! No se oye ni un pronunciamiento, sin embargo, que concierna al Sistema en su conjunto, es decir, que proponga interpretar la crisis no ya en términos de difusas responsabilidades del ambicioso y del especulador, sino de inviabilidad de un modo económico que, entregado a una libertad sin límites (que es lo que propone el neoliberalismo rampante), conduce a situaciones como la que padecemos. Claro que una cosa es especular sobre la crisis y sus efectos, instalados a salvo de éstos, y otra muy diferente sufrirla cada día a ras de tierra, a la hora de comer, a la de atender a la necesidad del hijo o, en definitiva, a la de planear la subsistencia amenazada. Unos millones de españoles (y de griegos o irlandeses, por no hablar de los europeos que llegaron del frío) no despega siquiera en épocas de vacas gordas. No hay que tener demasiada imaginación para entrever lo que les aguarda mientras la escuchimizada siga rumiando los restos de sus reservas.

Hasta hay ya utópicos coyunturales que alientan la ilusión de que de la crisis salga alguna reforma global, algo más que unas medidas de austeridad y que el radicalismo desregulador que parece la panacea única de los teóricos con mando en plaza. Una reforma que atenúe, en lugar de radicalizar, al capacidad de ese Sistema para destruirse y echar abajo el templo, en plan Sansón, pillándonos a todos bajo los escombros. ¿Por qué tantos años de auge no han paliado siquiera la inicua exclusión de amplios sectores sociales? Ésa será la pregunta que tengan que contestar, salgamos o no del bache, los fundamentalistas del mercado soberano.

7 Comentarios

  1. La pobreza es estrcutural en este Sistema, creo que es el requisito de la riqueza. ¿Más claro? Estos informes son magníficos e irrelevantes ya que se los traga el despliegue mediático del Poder, de los poderes, y no llegan al conocimiento público. Por eso le agradezco más que airee el de Cáritas en su prestigiosa columna.

  2. Pues no, no funciona esto, buen amigo, incluso puede decrise que va a peor, dado que el mantenimiento de la pobreza en medio del un progreso evidente supone empeorar la situación de origen. Los informes de Cáritas son importantes, lo han sido siempre, inlcuso cuando la ministra Matilde, de Guerra, le retiró la subvención por descubrirnos los pobres que había en el país.

  3. Los pobres seremos siempre los mismos, salvo excpeciones que sirvden para confirmar y robustecer la inicua regla. ¿Cómo es posible qu ein páis crezca mientras sus pobres siguen como estaban? ¿Tan injusta es la distribución de la renta? Yo no creo nne casi nada aunque conservo respeto por personas que todavía se ocupan de estos temas sin miedo a que las ridiculicen.

  4. Esto no funciona, don ja lleva razón hoy desde el título.Luego trateré de encontar tiempo para añadir algo.

  5. Esto no funciona. Eso lo tenemos escrito en letras tan grandes que hasta los ciegos pueden verlas. Lo que yo deploro es que esto se podía prever, algunos hace tiempo que lo venían intuyendo, luego avisando, finalmente clamándolo pero a menudo eran tildados de reaccionarios, de aguafiestas, de estúpidos, y otras lindeces.¿Cómo hacer ahora?
    Un beso a todos.

  6. Sin haberme alejado del Casino, vuelvo hoy para recordar las innumerables ocasiones en que las columnas de jagm insistieron tiempo atrás en el camelo de la “new age”, hoy tan detestada pero entonces con una claque tan nutrida como ignorante. El tema de la pobreza es la gran prueba del Sistema: se comprueba que el crecimiento no la hace disminuir, no redistribuye automáticamente los beneficios ni mucho menos, sino que acrecienta la distancia entre ricos y pobres. ¿Se han para ustedes a pensar en las cifras de esos millonariso ¡de que tambien nos habla con frecuencia ja, cifras inimaginables hace sólo medio siglo, o 30 años si me apuran?

  7. Este Sistema está en quiebra. Lo que se haga por salvarlo no serán más que cataplasmas que prorrogarán su inercia pero nunca lograrán ajustarlo al sentido de la Justicia, ni siquiera a mantener su propio funcionamiento. Los pobres son la denuncia, esa denuncia que, en realidad, no hace falta que se nos haga a quienes sabemos bien lo que está ocurriendo.

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