Ni más ni menos que “el cinturón de seguridad andaluz en la crisis” dice la presidenta Díaz que ha resultado ser el actual Estatuto de Autonomía. ¡ Y por su parte, una portavoz del PSOE sevillano esgrimía antier el bodrio estatutario para reprocharle el PP que, en su día, lo aprobara “a regañadientes”. Ah, ¿y cómo lo aprobó Guerra –que presidía la comisión en el Congreso—habiendo declarado antes, alto y claro, que esa reforma estatutaria no interesaba más que a ciertos políticos? ¿No se acuerdan ya de la nariz pinzada con que Joaquín Leguina trataba de justificar su voto aprobatorio a pesar de su profundo desacuerdo? Entre el absurdo y la mala memoria, la “nueva clase” se disputa a sí misma el récord de tonterías.

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