La televisión belga ha difundido por el planeta entero la comparecencia del presidente Sarkozy ante la prensa tras la cumbre del G8. Son una imágenes breves pero elocuentes, interpretables, sin duda, en las que cada cual podrá ver lo que guste, pero si me preguntan qué es lo que he visto yo (tras “visionarla” tres veces) les contesto que, simple y llanamente, no he visto más que a un Presidente en estado de gracia que se permite enfrentarse a la jauría plumífera con una cogorza en lo alto como un castillo. A mí me ha divertido la escena, para qué voy a engañarles, que ya está bien de políticos repeinados mirando de reojo la chuletita del gurú, y falta hacen tal vez estas explosiones de vida para airear la campana pneumática en que andan encerrados nuestros próceres. No hace demasiado tiempo hubo un escandalillo en Italia porque la Scala de Milán decidió suprimir la proyectada ópera “Cándido” de Leonard Bernstein –ya estrenada como si tal cosa, por cierto, en el ‘Châtelet’ parisino– cuyo montaje incluía una desopilante escena en la que varios líderes mundiales –Berlusconi, Bush, Blair, Putin o Chirac–, borrachos como cubas, bailaban sobre unos colchones que venían a sugerir la marea negra, símbolo ésta a su vez de la que tenemos encima en esta era mediocre pero tan peligrosa. Y más o menos por esas fechas, si no me equivoco, se aupaba al telediario el Ayuntamiento de un pueblo madrileño cuyo concejal de urbanismo –que sus razones tendría, digo yo– condujo ebrio de toda ebriedad hasta que lo paró en seco un lamentable accidente. También en Brasil se habla desde hace años de la presunta dipsomanía del presidente Lula, que por lo visto se zampa hasta la colonia en cuanto le dan ocasión con el agravante de que luego no se para en barras para poner a caer de un burro a sus colegas e incluso a los demás países. Incluso del juez Garzón se dijo y desdijo con ocasión de una visita a Chile, atribuyéndosele conceptos que no reproduciría ni aunque me los certificaran. Tres güisquis se los zampa cualquiera, como en el divertido chascarrillo que cuenta Paul Auster y que Paco Rosell recordaba aquí en su último artículo dominical, pero sólo se le disimulan a un personaje si está en estado de gracia. Si no se le fríe.
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Pero si leen la prensa europea estos días comprenderán enseguida que a ese líder emergente, al que no logró hacerle mella ni la estudiada historieta de su veleidosa señora, tan gustosamente aireada por los ‘medios’ rivales, vive en estos momentos ese privilegiado instante en que todo le está permitido a uno, incluso pillarse una cogorza antes de comparecer ante la prensa. Recuerden las que se pillaba Boris Yeltsin, y en especial aquella en que la escolta no logró disuadirlo de dar el espectáculo, en una pista de baile precisamente, marcando como un oso briago el difícil momento que el país atravesaba, y por completo ajeno a la preocupación de la imagen. He visto a ‘Sarko’ chamullar sus disculpas y ofrecerse a los plumillas con descaro, gesticular con esa vacilante ambigüedad gestual que propicia el alcohol, y he comprendido que ese hombre, en especial tras la arrasadora pasada que le ha dado al país ayer domingo, puede hacer lo que le plazca en este momento dulcísimo en el que, por fin, comienza a intuirse la posibilidad de que Europa recupere ese “lidership” perdido y, a su través, la política logre elevarse a un nivel más respetable que el que actualmente ocupa. Un hombre que pone a la izquierda contra las cuerdas y, de paso, liquida a la extrema derecha, tiene derecho a empinar el codo, si no como un cosaco, al menos como un boyardo. Maragall se querelló, por lo visto, cuando alguien insinuó que bebía por demás, justo porque su imagen no resistía ya un mal palo. ‘Sarko’, al menos de momento, puede beberse el manso sin que nadie se lo eche seriamente en cara.

9 Comentarios

  1. La curiosa y divertida hazaña que nos narra nuestro esforzado Anfitrión acerca del emperador de los gabachos y su comparescencia ante los escribanos y los operadores de esas lentes diabólicas que dibujan para siempre hasta el mínimo gesto de sus acciones y facciones, encontrándose saturado de los efluvios del licor de Baco, no deja de ser una demostración más de que el vino tiene grandes virtudes: retratan el interior oculto de las personas y no habiéndose tomado en ayunas ni en exceso aguado, puesto que son las partes raras del agua las que penetran en las entrañas y las pudren, coadyuvan al conocimiento de los sujetos que lo liban con abundancia y largueza, pues rinde más fácil la elocuencia y libera el pensamiento de las corazas que los preceptos excesivos lo hacen ocultar al ojo ajeno.

    (Válame el destino que, como gozquecillo joven, juguetea con los bienes que en mayor aprecio albergo en mi mollera. Quien alma tiene de tres potencias disfruta: la voluntad, la memoria y el entendimiento. Pero a fuer de llevar tantos siglos haciendo uso dellas parésceme como si en ocasiones alguna no me perteneciera ya. Mi voluntad nunca fue mucha, mi entendimiento, el suficiente para eludir a la justicia en los muchos desafueros que cometí y mi memoria, ay, hace aguas por los muchos siglos que ya cuento y alberga mal los recuerdos, como mal se obtiene agua de un pozo si pretendemos sacarla con una canasta.

    Y todas tres me fallan cuando intento de nuevo emplear la fabla hodierna que ayer, por acierto de alguna ventaja que a descifrar no alcanzo, fui capaz de pergeñar en estas líneas. ¿O fue que el duro cabezal sobre el que reposé esta noche, una piedra no muy lisa al pie de una carrasca, hizo que mis meninges perdieran un don que se mostró tan fugaz? ¿No sería por ventura que al sugerirme mi don que usara mi perorata de tantos años, una fuerza que no atino a colegir me haya impulsado a olvidar la jerga que hoy chamullan tanto gañanes como altos letrados?)

  2. Salud a todos

    La historia se escribe con dos elementos: la veracidad y el arte de escribir. Sin veracidad no es historia, pero con ella y sin arte es plúmbea.
    La imagen que describes de Sarkozy es la de un hombre excepcional en un momento cumbre; pero añades sobre todo su vertiente humana, la que le hace cercano y, a la postre, la causa mas probable de su éxito como político.

  3. Me cae bien ese tio, mejor que la colega que perdio. el tio manda poner de pie en clase y hablar de uste al profe vaya corte , a mi me parece que eso según hay quien se merece eso y quien no , digo yo

  4. ¿Ha reparado, querido, en que el efecto del bebercio es “alumbrar”? Pues entonces ¿a qué viene esta revolución por la cogorza de Sarko? Ahí tienen ustedes las elecciones, mejor dicho, sus resultados, y esa especie de conmoción provocada por su elección que traspasa ya con mucho las fronteras francesas. Déjen que el hombre se divieeta. Aparte de que ¿quién no sabe lo que ocurre en los brindis con los rusos?

  5. Yo lo absolvería de buena gana, y confieso que me ha divertido lo indecible contemplar en Internet esa escena tan refrescante que poco tiene que ver, como ja se encarga de notar, con las trompas cerdícolas de Yeltsin.

  6. El mejor europeísta contemporáneo (me reservo el nombre para no contrinbuir al daño) era, comno sabe la mayoría, un dipsómano irremediable y ahí tienen la tarea que hizo en Bruselas. Como hablo en clave lo dejo ahí, pero saque cada cual su moraleja.

  7. Como ayer se anotó a propósito de las citas de mílites mariquitas, hay que decir hoy que también es harto incompleta (seguro que por discreción de gm, qye trata de reducir al máximo los daños colaterales de la columna) la relación de borrachos políticos. Me complace constatarlo sólo para que no queden dudas de la imnparcialidad de este rincón.

  8. Nada dice que un político beba en exceso mientras no perjudique su trabajo. Franco era abstemio, el muy jodío, y ya ven lo que hizo en vida (y me temo que sigue haciendo tras su muerte…). Stalin tampoco bebía, aunquefuera fumador compulsivo y se dijeran otras cosillas de aquel carnicero implacable. Creo que Hitler tampoco…

  9. Vaya , me entero por el blog que mi presi estaba piripi cuando la cumbre del G8. ¿Quién me manda la dirección para verlo en el net?

    Yo siempre he desconfiado de hombres que no cataban el vino…., por eso quizas haya tenido algunos disgustos con alcoholicos.
    Dios oiga a don Jose Antonio cuando dice que “se empieza a intuir la posibilidad de que Europa recupere un “lidership” perdido, y a su través, la politica logre elevarse a un nivel más respetable que el que actualmente ocupa”.No sé porqué miro hacia adelante con circunspección. El hombre parece que acaba de suprimir una medida que obligaba a los profesores a sustituir a los colegas ausentes, medida que me parecía razonable. Los sindicatos andan muy contentos. Así no se va a ninguna parte! Los sindicatos de la enseñanzas son retrógrados.

    Zumbao, aunque el profe sea malo lo respetas, poniéndote en pie cuando llega porque respetas su función, su cargo. Y le hablas de usted porque así tomas conciencia de que no es tu compañero, y de que ya no estás en el patio de recreo sino en clase. En Francia todos los alumnos vosean a sus maestros o profesores.

    No creo que sea bueno tampoco que la oposición esté laminada.

    Me encanta doña Epi y me sigo riendo mucho con lo que cuenta nuestro anfitrión….por su manera de contar, que no por lo que cuenta.

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