Pasamos sin transición de un escándalo a otro, pura crónica negra para una provincia pacífica y laboriosa que no se merece este espectáculo. Primero el secuestro y asesinato de Mari Luz, luego el juicio por racismo de Cortesana y ahora el presunto caso de corrupción  urbanística del anterior equipo municipal de Aljaraque, con su alcalde a la cabeza, por denuncia de un constructor que lo acusa de haberse enriquecido cobrando por las licencias de obra. El rival político se ha lanzado sin pensárselo a la lapidación, como si alguien es ese patio pudiera tirar la primera piedra, y sin conceder la menor oportunidad a la presunción de inocencia. Habrá que aguardar hasta ver qué ocurrió de verdad, sin embargo, y en su caso, plantearnos cómo exigirle al ciudadano probidad y decencia ante semejante ejemplo.

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