Llevamos un verano erizado de sucesos referidos a especies amenazantes. Para empezar y, al parecer, a causa de la elevación de las temperaturas marinas, las medusas han invadido como cada año, aunque más que nunca, las costas mediterráneas, provocando la comprensible alarma bajo la abarrotada sombrilla pero, sobre todo, en el desierto chiringuito. Una criatura, por su parte, ha sido mordida por una víbora, especie que debe de andar protegida a pesar de su altísimo peligro, puesto que en Andalucía se ha gastado alguna vez dinero público –y no vayan a creer que es coña– en “repoblar” con ella nuestros amenazados montes. Hay que tantear con sumo cuidado estas delicadas cuestiones siempre vigiladas de cerca por el conservacionismo radical que, por ejemplo, en Cataluña, más o menos entre el Vallès y el Baix Llobregat, mantiene estos días en vilo a una autoridad perpleja al verse maniatada, frente a la plaga del mosquito-tigre, a causa de la severa limitación que impone a los trabajos sanitarios la condición protegida de las zonas en que se asientan sus criaderos. En Castilla y León, por si algo faltaba, una inquietantísima invasión de topillos, que mantiene en vilo no sólo a la agricultura sino a la amenazada población del viejo solar románico, nos imagina una vez más la vieja fábula camusiana de la peste y sus secuelas, mientras los médicos rurales se tientan la ropa asustados por esa tularemia rampante que difunden esos malditos roedores. El voluntarismo modernizador de estos nuevos “ilustrados” no encontrará imagen más incongruente que las rústicas partidas de mozos armados de palos y escopetas que se echan al campo al ser de día dispuestos a diezmar las falanges de ese enigmático apocalipsis que amenaza con enviar sus jinetes por todo el país. El espléndido futuro que nos prometían tirios y troyanos nos ha pillado, al cabo, apaleando topillos.
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No es dudoso que el ideal conservacionista, tal y como marcha en este momento tanto por la vía oficial como por la privada, necesita ser revisado y puesto en hora en medio de tanta confusión, sobre todo si se pretende que no acabe por imponerse reactivamente la idea antípoda que, de momento, lleva ganado ya mucho terreno entre quienes no comprenden que se pueda gastar en proteger al lince lo que parece ser que no hay para amparar al ser humano o que una población de contribuyentes haya de soportar resignada el flagelo de un mosquito gigantón llegado de Vietnam o Camboya precisamente por el hecho de que la astucia de la Madre Naturaleza ha enseñado a esa especie a procrear en un territorio tabú al que no alcanza la corta mano de los civilizadores. Hay incluso quien plantea ya si el envalentonamiento de este “aedes albopictus” no se deberá a la protección misma, esto es, si la proliferación del mosquito famoso no será más que el diezmo y la primicia que nos impone implacable el santuario natural del paraje privilegiado, acogido a sagrado bajo el cual, la enojosa especie procrea en proporción geométrica. No faltan razones, desde luego, para luchar contra el labriego que se defiende por las bravas con sus venenos tradicionales pero se echa de menos un cierto equilibrio que debería considerar también la protección del hombre, esa especie sin valedor que se creyó ingenuamente durante siglos reina de la Creación para despertarse un mal día como la última de la fila. Medusas, víboras, mosquitos o topos,  preocupan y ocupan más al aprendiz de brujo, tan poco darwiniano en última instancia, que desde su torre de marfil pretende ponerle puertas al campo para garantizar que dentro del cerrado continúa librándose la batalla de acuerdo con su código primitivo, bajo la atenta mirada del arcángel flamígero. Me parece recordar que fue Diderot quien avisó de que el hombre no tiene otra alternativa que rechazar la Naturaleza o someterse a ella. Con el zoo campando por sus respetos, el actual parece que ya ha elegido.

16 Comentarios

  1. Es el discurso sensato sobre el ecologismo que mantiene hace años jagm, que en esto no está tan solo como en otros temas. Muy gracioso el desarrollo. En estps casos trato de imaginarme al ecologista de guardia intentando dar respuesta a lo que no la tiene.

  2. ¿ Será cierto ? :
    ¡¡Un silencio impresionante registran los temerosos!!

    Once municipios andaluces se proclamaron ayer al margen del régimen monárquico y anunciaron el impulso de un proceso constituyente por la Tercera República.

    Los grandes medios rinden pleitesía al “régimen” y silencian la iniciativa política más importante de los últimos años
    01:36h. del Viernes, 27 de julio.

    laRepublica.es

    Ayer 26 de julio, once Ayuntamientos andaluces firmaron en el Parlamento Andaluz una moción por la cual “crean un nuevo escenario político, jurídico, de procedimiento, situando la lucha democrática por la República en la agenda política, social e institucional del presente”, situándose al márgen del régimen monárquico actual y promoviendo un proceso constituyente por la Tercera Republica. Los grandes medios silenciaron la noticia.

    Los ayuntamientos firmantes del acuerdo declararon agotado el modelo de Estado y anuncian que propiciaran una estrategia unitaria para apertura de un proceso constituyente, llamando a iniciar y desarrollar un “movimiento cívico y político de carácter convergente y unitario en todos los niveles organizativos”, pasando “de las palabras a los hechos, impulsando un movimiento real, de futuro”.

    A la presentación del acto, que tuvo lugar en el Parlamento Andaluz, acudieron numerosos medios, entre los que destacaban las principales agencias de prensa. Sólo Europapress emitió una nota con la noticia, que sin embargo, y aunque lo conocían desde días atrás, ningún medio se atrevió a reproducir. El mismo día que el Fiscal General del Estado mantenía la petición de condena a los autores de la caricatura de “El Jueves”, los medios se rendían al poder de la Corona, obviando una de las más importantes noticias de los ultimos años, y dando cabida a noticias como los paseos por la playa de la novia de “Paquirrín”.

  3. La mayor parte de estos ecologistas a la violeta que promueven leyes protectoras que les parecen muy progres, no son más que urbanitas ignaros. O peor, sesentayochistas que nacieron en su pueblo y están recriados en moqueta y aire purificado. Recuerdan la ribera con chopos, las ranas croando de noche y los pajaritos cantando. No a las hormigas que te invaden el morral, la fuente con sanguijuelas o el fuego vertical del padre sol a la hora sexta.

    Conozco catedrático universitario de Botánica que en cuanto lo sacas de la rutinilla de su texto, no distingue una oruga de una lombriz. Lo llaman como experto al amparo de varias suculentas comidas ‘de trabajo’ y pasa por experto. ¿Por qué no consultan al viejo labriego, al pastor con cientos de noches al raso, al furtivo que se mimetiza con el entorno y que siempre ‘paga el tiro’ como decía don Víctor en su bello libro, que al fin encontré?.

    Lo del lince, o el lobo, mejor no meneallo. Apesta. Y hay una punta de pesebreros viviendo de ese cuento. Caperucita en su bosque tiene más
    credibilidad.
    (A mi don Galenillo, con el debido respeto y en la esperanza que se detenga un momento en estas líneas: he leído esta mañana su aportación de ayer y me permito manifestarle mi total discrepancia. No son magnitudes comparables los ‘abusos’ de la juventud –drogas ‘lúdicas’, de contenido incontrolado, de efectos secundarios altamente peligrosos y las tres recetas de ‘psicotropos’ que la paciente –a la que no es difícil imaginarle un perfil: madura, con una pesada mochila de duras vivencias a la espalda- que busca alivio con fármacos de dosis exactas, no de libre disposición y que juraría yo que consume según se les prescribe. No olvide que está en su mano negárselas. Yo no lo haría. Opino que en la edad adulta cada uno puede meterse lo que quiera p’al cuerpo, allá cada cual. Pero en el llamado deporte –je- existen unas reglas y a quien se le pilla infringiéndolas, se le sanciona y punto. Que no nos vendan una burra matalona como un purasangre al que le han puesto un supositorio de dinamita. Todo por el p… parné).

  4. Los topillos, la tularemia y el gobierno.
    Un animal de 10 centímetros ha puesto en jaque la agricultura de Castilla y León. Para ser precisos, no ha sido uno, sino varios cientos de millones de topillos, un voraz animal silvestre, que ha encontrado las condiciones idóneas para su reproducción durante el pasado invierno y que está causando daños catastróficos en el campo castellano-leonés.

    Se están dando casos de Tularemia (me suena de algún capítulo de House) o “fiebre de los conejos” entre las personas expuestas a estos roedores, La tularemia es mortal en alrededor del 5% de los casos no tratados y en menos del 1% de los casos que reciben tratamiento.

    ¿Y el gobierno de vacaciones?

    Carlos Menéndez
    http://www.creditomagazine.es

  5. (Mis respetos don Grullo, puede que leve razón, al menso en parte).
    No es ésa la información sobre la tularemia que tiene uno, pero me someto al mejor criterio de los expertos que pululoan en este blog, incluyendo a ese don Perogrullo que se disfraza pero sabe lo suyo de “Materia Médica”, como hubiera dicho Dioscórides. NO parece que sea tan alarmante, aunque hago mío el estupor por la pasividad del Gobierno (del de la nación y del regional).

  6. Franciscanos plácemes, don ja, por esta graciosísima columna que deja en evidencia a mucha gente. Es usted uno de los escritores más divertidos que nos pueden alegrar la existencia. Mis bendiciones y mis oraciones.

  7. Mientras no se rompa el tabú y susbista el miedo a la corrección impuesta por el modernismo ecologista, nada hay que hacer en esta materia, sin duad ardua. Es muy evidente lo que sugiere la columna: estamos rodeados de plagas y ni siquiera tenemos instrumentos para defendernos de ellas. Pero, ay, ese es un problema político además de social (o sociológico) y no lo vamos a arreglar nosotros en un blog.

  8. Lo raro es que no hayanclamado ya los maravillosos por la muerte de los topillos, pero todo se andará. Lo de la “siembra de víboras”, reiteradamente expuesto por jagm, abre las carnes de susto. Están locos estos romasno. ¿Se acuerdan de Asterix?

  9. Señor Abate, no sea primo, ¿de verdad cree que ese anuncio propagandístico es, ¿cómo dice?, “la iniciativa política más importante de los últimos años”? Vamos, ande, Abate, que parece que cobra usted de los peseteros de IU. ¿Cómo puede creer en unos tipos que han abdicado de todos los principios, que se han plegado a todas las exigencias, que han hecho de acólitos del PSOE, que le han llevado la palangana a los coaligados vascos…?

  10. Divertídisima columna, por momentos genial. No sabe el beneficio que nos hace aliviándonos um rato al día, don ja.

  11. Chapeau, mi don Galenillo. Venga esos cinco. (Alguna vez, el siglo pasado, servidor -o servidora, Dios, qué lío- también anduvo en esas lides, concretamente manejando las verdes y rojas con el cuarentayuno/barra. Hoy es un/a jubileta que pasea, lleva su hogar y cuida de un/a único/a paciente. A ratos se lame las heridas que no cicatrizaron del todo).

    Tiene interés una URL de la competencia (del Jefe), que casi me retrata. Tal vez le guste leerla:

    http://www.abcdesevilla.es/20070727/opinion-editorial/medicos-paradoja_200707271313.html

  12. Acabo de leerme las columnas de unos 20 dias . Y he hecho mis coments que nadie leera, con mas de 10 dias de retraso, por puro placer. Me han apasionado los articulos sobre Zahara, sobre el deporte y la ensenanza, asi como las reflexiones sobre el sistema judicial francés. Como buena franchuta me siento alagada cuando don Jose Antonio demuestra tener tan buena opinion de los vecinos del norte pero a veces la cosa me parece precipitada: ya veremos en que acaba el senor X.
    Perdonen mis faltas: no conozco este teclado y me es imposible hacer los acentos y la ene.
    He visto con gusto que tenemos de vuelta a dona Mendocita. Espero que mejore de animos, y nos vuelva a divertir con su gracia y su carino siempre renovado a don Jose Antonio.

  13. Ante todo mi enhorabuena a JAGM por su perspicaz y, sobre todo, divertido artículo sobre el conservacionismo destructor que nos invade, especie peor que los topillos, las medusas y el dichoso “aedes albopictus”. Me lo he pasado pipa leyéndolo y releyéndolo. Me ha recordado una anécdota que nos ocurrió a un amigo y a mí hace años en unas jornadas sobre astronomía que hicimos en un Aula de la Naturaleza de la Sierra de Cádiz. Durante el crepúsculo los y las cursillistas íbamos dando un relajante paseo por un sendero, previo a la cena y los momentos de la observación. Una chica joven y una señora caminaban delante de nosotros y la mayor, con unas ínfulas de muy señor mío, delante de la menor se las daba de ecologista de bandera y de conocer todas las especies del bosque mediterráneo. Algunas conocía, pero en otros casos fallaba más que una escopeta de caña. Mi amigo y yo, más de campo que un olivo, asistíamos divertidos al ceremonial. En éstas, que la joven le pregunta a la mayor qué árbol era aquel tan grande al lado del camino. La mayor, con un empaque digno de Lamarck, miró el árbol y le contestó que esa especie era muy rara en ese entorno. Mi amigo, cachazudo, no pudo evitarlo y soltó para nosotros: ¡Que higo, hija, qué higo! (en nuestra Sierra de Cádiz como en otros lugares al sexo femenino se le llama, entre otros nombres, higo). La señora se sintió aludida y le dijo a la joven: Me parece que es un quejigo. ¡Y decía la tía que era una especie rara en un bosque mediterráneo! Lo dicho: muchos ecologistas de maceta y aire acondicionado. Así nos va.

  14. Sábado, 23’15h
    Silencio. ¿Por qué no hay columna del día? Hay cosas bajo el cielo y sobre la tierra que ni tú ni yo entendemos, etcétera.

  15. Apúntate una rayita, Litri. Muy buena tu anécdota del quejigo. Si tu tierra es la mía, como supongo, sabrás aquella sevillana de ‘Vente conmigo a Lepe y serás lepera; y comerás los jigos de mi jiguera’. Y sabrás también que en Las mil y una noches se habla de que, a la hora de echar un feliciano, había quien no se conformaba con el higo y disfrutaba también de la mora. ¿Tendrían todos/as algo de almorranas? (Como ven, vuelvo a mis bastedades. Abstenerse espíritus delicados)

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