Muchos españoles acaban de descubrir los riesgos del ‘puzzle’ de las autonomías a propósito de la machada del ex-ministro de Justicia de cazar sin licencia en Andalucía, es decir, cuando se han enterado de que, en realidad, para tener derecho a cazar en toda España hacen falta no un permiso sino diecisiete (sin contar el preceptivo en Melilla), lo mismo que para pescar en nuestros ríos, de tal manera que si una trucha, como el otro día comentábamos, se pesca en la orilla de un río fronterizo, pero se debate hasta alcanzar la otra, el pescador perdería su trofeo en el caso de no poseer ambos permisos. Por supuesto hay supuestos peores, y de hecho ya nuestros enseñantes o nuestros sanitarios saben que sus colegas catalanes o vascos cobran más que ellos en Andalucía por realizar idéntico trabajo desde el mismo nivel. O ‘a más a más’, como diría el beneficiario de alguna de esas autonomías privilegiadas, que hasta para liquidarle al Estado los derechos por la herencia legítima o en razón del patrimonio, ocurre que los contribuyentes de las “diversas Españas” se ven tratados también de modo diferente en función del partido que las gobierne. Así, por ejemplo, las autonomías ‘peperas’ han suprimido aquella obligación en los casos de herencia directa (de padres a hijos) mientras las ‘sociatas’ las mantienen y, lo que es peor, y en ambos casos, con tratamientos diferentes según la comunidad. Un español paga más o menos impuestos, además de cobrar menos o más, eventualmente, dependiendo de qué formación política parta y reparta el bacalao en su territorio, así como puede  cobrar a fin de mes sueldos distintos según el color electoral de su comunidad. Bueno, después de todo, las mujeres vienen  cobrando un 30 por ciento menos que los hombres, y ahí las tienen.

Pocas cosas tan estupefacientes como el hecho de que en el seno de un Estado las cargas entre los ciudadanos se repartan de manera desigual, pocas tan absurdas como transferir esa potestad estatal supina que es la fijación de los impuestos a las numerosas piezas del rompecabezas constitucional. Lo que se está evidenciando cada día más al ciudadano es que el Estado de las Autonomías ha roto internamente al país histórico, beneficiando a unos ciudadanos “de primera” frente a otros descolgados por voluntad de su propia autonomía. En Andalucía, ésta madrugó una mañana encareciendo las transmisiones patrimoniales y duplicando los actos jurídicos documentados, mientras que si en Madrid y otras comunidades, la herencia es fiscalmente gratuita, o en Castilla-León, por ejemplo, goza de un tipo único (el 1 por ciento) casi simbólico, aquí hemos de pechar ante el notario apoquinando cantidades a veces prohibitivas. Como pueden ver, la trucha española se mueve siempre de manera caprichosa entre las inevitables dos orillas.

6 Comentarios

  1. Suscribiendo al ciento uno todo lo anterior, sin embargo encuentro algo verdaderamente sangrante en nuestro pomposo estado de las autonomías , más notorio si cabe en los tiempos que corren.

    Una nación -a més a més, no voy a entrar en bizarras discusiones sobre el degradado término- medianita económicamente hasta hace poco y hoy disputando puestos en la cola, se permite el lujo de tener diecinueve administraciones, muchas de ellas dupli o triplicando funciones, con diecisiete más dos virreyitos -el Pequeño Rey del TBO- sus parlamentitos y sus gobiernillos de pitiminí, su burocracia y sobre todo su boato institucional, traducido en una sangría presupuestaria, cuyos beneficiarios viven como Dios en el cielo y que supongo que terminará dando en quiebra antes de pocos años.

    Al parecer, todo el mundo mirando al techo y silbando.

  2. No dejo que se me olvide ni un día más.

    Felicidades y gracias a El Mundo, elmundo.es, por incluir ¡¡por finnn!! una pestaña andaluza en su portal.

    Una no se conforma con nada: ¿Para cuándo un blog “Ciudadano Andalucía” como los que ya existen, “Ciudadano BCN”, o CVA, o Castilla y León…?

    Besos a todos.

  3. El Estado de las Autonomías ha traspasado el límite. Zapatero ha sido su dinamitador por el pacto catalán. Hemos de buscar otra fórmula, reconcudir ésta, quiero decir, para otra paz de otros 30 años.

  4. Para sacarnos los cuartos o para que vacunen a una criatura; busquen por Internet y se les pondrán los pelos de punta (a los expertos ya hace tiempo) sobre el caos autonómico en cuanto a la aplicación de la sanidad a los españolitos dependiendo de la comunidad en la que nazcan.

    Que el supuesto garante de la igualdad ¡Ja!, ha acabado delegando la gestión de las desigualdades es un hecho evidente. Tanto como que cualquier minoría organizada pueda dinamizar esta sociedad del pensamiento único. Cómo decía aquel jefe indio “Habrá que perseveraaar!!!!”.

    Finde: ¿Llegaremos para un parchís?.

  5. Siento decir que eso se veía venir en cuantito se creó, porque es necesario cierta mentalidad equilibrada y tener en cuenta que ninguna región debe dominar a la otra. Y esa mentalidad no es precisamente la de los españoles, que siempre han sido bastantes individualistas y muy de su patria chica. También todo el mundo podía ver que las autonomías iban a costar un ojo de la cara porque se podía suponer que los gastos madrileños iban a multiplicarse por el número de autonomías: todos quieren vivir como virreyes.
    Besos a todos.

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