Nuevo informe, nuevo palo al optimismo propagandístico: cuatro de cada diez jóvenes andaluces entre 18 y 24 años se fugan del aula tras acabar la ESO. Un 38 por ciento, para ser exactos, de esos jóvenes, muy superior al del resto de las comunidades españolas y que tiene como consecuencia que Andalucía sea también la autonomía que cuenta con menos graduados superiores. Queda mucho que hacer, como puede verse, para que la promesa de Griñán de hacer de la educación una prioridad sea una realidad. Y hasta cabe decir que no lo será nunca si no cambian otras muchas cosas en la región. A la cola de España es difícil que resolvamos el problema educativo. El absentismo no es un capricho de los fugados sino una consecuencia de nuestra precaria situación socioeconómica.

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