Es curiosa la irrefrenable ginofobia de fondo que anima a VOX. ¡Ay, la vieja “madre devoradora” de Denise Paulme! ¿O se tratará más bien de la “secreta guerra de los sexos” de la condesa de Campo-Alange que deslumbrara a Ortega? ¡A saber! Pero tras su reciente oferta vaina de 250 euros a la “embarazada en riesgo” para evitar el aborto, Vox acaba de negar la clamorosa existencia de la llamada “brecha salarial” que por doquier discrimina salarialmente a la mujer poniendo por testigo ¡a la Inspección de Trabajo! La verdad, cuesta entender como se disparata la razonable demanda de reducción del sexismo zapaterista –tan lógica como necesaria— para llegar a estos extremos delirantes. Muy fuerte debe de ser la causa de esos impulsos cuando ni tienen en cuenta que en el censo hay más mujeres que hombres.

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