ERE que ERE

Permítanme el metaplasmo para expresar la contumacia, pero es que Magdalena Álvarez –la antigua “lady Aviaco”, ¿se acuerdan?— se ha venido arriba desde el banquillo de los acusados para proclamar que, tocante a su actuación en el ruinoso enredo de los ERE, ella “no cambiaría nada de lo que hice ni de lo que no hice”. ¡Erre que erre!, ya lo ven. Y lo dice el mismo día en que resuena la voz de un juez eminente puntualizando que “un alto cargo no puede estar años y años firmando papeles sin enterarse de nada”, sabia conclusión que viene a coincidir con la que en el inconsciente colectivo reposa desde hace mucho. Parece que alguien tiene un “problema singular” pero está más claro que agua que, en esta ocasión, no es el magistrado.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.