Parece que Vox cede razonablemente y se compromete a apoyar los Presupuestos del “Gobierno del cambio”. Otra cosa hubiera supuesto detener ese “cambio” y, como quien dice, volver a las andadas. Argumenta que ha conseguido introducir en esas cuentas algunas de sus propuestas, algo que no es más que el derecho elemental que asiste a todo compromisario, aunque resulte algo extravagante ese lema, “Primero lo nuestro”, tan tardía (e innecesariamente) trumpiano. También las Izquierdas rotas –y lo están ahora más que nunca en Andalucía—acabarán cediendo entre sí cuando lleguen los casos. Es lo suyo, ya digo, desde una perspectiva pragmática. Lo que ha sobrado ha sido la anterior sobreactuación que, una vez más, ha dejado entrever, en medio del vendaval que nos vapulea, la cara oscura del egoísmo partidista.

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