Una vez más, en una interesante crónica parisina de este periódico, encontramos el tema y problema del erotismo histórico, esa leyenda en blanco y negro que se ceba con Eduardo VII o Alfonso XIII como eximios “voyeurs”, o que ha medio colado la ilusión de que la libertad erótica es una conquista reciente no poco endeudada con el desmadre democrático. Esas señoritas entradas en carnes posando ante el espejo, sus ingenuos desnudos casi castos, la sugestión de la “ambiance” prohibida y, por lo general, exclusivísima, suelen aparecer y reaparecer en escena cada poco tiempo para sugerirnos que nuestros abuelos habrían ocultado, tras su apariencia venerable, la cara oscura de un vicio insospechado, tal como ahora parece que va a exponerse en París con base en una cuidada colección de escenas captadas en su día por la cámara indiscreta y, por supuesto, con la comidilla extraída de los dietarios siempre sospechosos pero siempre sugestivos del mundo del putiferio. ¡Como si la Humanidad, yo diría mejor la Civilización –todas y cada una de ellas—, no hubieran girado siempre ciegamente, como caballos de picadero, alrededor de las mismas o parecidas fantasías desde la China ancestral o el Egipto faraónico a la India del Kamasutra! Hay un mundo inalterable que sólo la memoria –como los sueños—reduce desde el technicolor al blanco y negro y que ilustra la inacabable literatura de todas las edades del hombre, en la atropellada nómina que incluye junto a Luciano o Petronio, Ovidio o Catulo, al erotismo tantas veces pornográfico de Rabalais, del Aretino, de Chaucer o el que vemos deslumbrante en “La lozana andaluza”, antes de tropezárnoslos repetidos en los clisés “ilustrados” de Diderot o Chaderlos de Laclos y así hasta llegar a la erotomanía majareta de Bataille o Apollinaire, por no hablar de Pierre Louys. Los “maestros” contemporáneos del género no han sido más que escribas aplicados sobre un palimpsesto tan antiguo como la lujuria, esa flor ardiente. ¡A ver qué se creen algunos!

 

Y luego está lo de las “culpas”, el comején de si Flaubert era un asiduo putero y Proust un chaperista irredento, ya saben, sobre si este byroniano se lo montaba necrófilo o aquel sadista retrasado se pasaba con las víctimas en su ergástula de alquiler. La verdad es que los ancestros nos han dejado poco que imaginar en este terreno. A Terency Moix le divertía mucho mi tesis de que ni el más retorcido del género contemporáneo habría sido capaz, ni de lejos, de imaginar el baile de Salomé a cambio de la cabeza ensangrentada. Que es una tesis que sigo sosteniendo íntegra, seguro de que nadie me va a bajar de la burra.

7 Comentarios

  1. Lleva razón: el erotismo, incluso la recreació porno, es tan antrigua como la humanidad civilizada. Los vasos griegos contienen un muestrario admirable. Como los frescos de Pompeya o la dilatada literatura que la columna recuerda. Esa afición es una invariante humana, yo diría mejor, dadas las circunastancias, masculina. No hay que creer que Alfonso XIII era el único español rijoso de la España de nuestros abuelos.

  2. Siempre pensé que el erotismo de otros tiempos (las obras citadas por jagm sin ir más lejos) dejaba en pañales el del siglo XX. Estoy muy de acuerdo con esta reflexión que exige, por supuesto, conocer las fuentes referidas.

  3. Creo que hay algo de incapacidad pr su parte para entender la arqueología de la vida, ¿no le gustaba tanto Foucault? Me extraña que no vea diferencia entre el porno «blanco y negro» y el actual, producto de la libertad más que de la represión.

  4. Un poco salidete me parece a mí don Nibe, y se lo digo sin crispación…, de verdad, la doy mi palabra. Ahora en serio: la reflexión de hoy no se prestaba en absoluto a semejante comentario…

  5. El sexo tuvo siempre su lado experimentalista, fantasioso, equívocamente ?)insaciable, y a ese lado (¿por qué oscuro?) hay que adjudicar el erotismo como actividad pretendidamente creativa. Se discute si hay erotismo incluso en el arte primordial, si los rasgos sexuales exagerados de Venus y Apolos, para entendernos, idolillos de la fertilidad, como es bien sabido por todos, tendrían ya un lado provocador o no. En el mismo arte románico o gótico, más en el primero, hay ejemplos extraordinarios que jagm, bien amateur, nos han tarido aquí a veces.

  6. Admirable constancia la suya, don ja, y pobrada fidelidad de estos amigos que a pesar del calor no dejan de darse un garbeo por el Casinillo. No sé qué se siente sabiendo que cada mañanma le esperan a uno tantos ojos atentos y me sobrecoge la idea de lo que debe sentirse al sentarse cada mañana ante el papel en blanco para plasmar una idea interesante. Por todo ello le dyoy las gracias hoy, aprovechando que el calor nos da una tregua…

  7. Estoy de acuerdo en que el erotismo o cultivo del @arte sexuak@ es muy antiguo y en que es com’un el equ’ivoco de creerlo @moderiberio…! no@, fruto del @progreso@. =Que le pregunten a Tiberio! Hiy no puedeoi estar m’as de acuerdo con jagm.

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