A mí me parece de perlas la intervención  del Rey en el conflicto abierto con Marruecos. Manos mal que hay alguien ahí, menos mal que nuestra debilidad exterior puede contar todavía con una voz respetada. Lo que está ocurriendo con Marruecos no es más que otra ofensiva expansionista de aquella dictadura en busca de Ceuta y de Melilla. Al régimen marroquí le da igual que le da lo mismo –¡imagínense!—el supuesto e inverosímil maltrato que las policías españolas pudieran dar a unos súbditos suyos o de que las instituciones españolas respiraran por la herida del racismo. Lo que quieren es Ceuta y Melilla, como en su día fueron a por el Sáhara, y en la confianza de que, como entonces, los españoles acabemos postrados y mirando hacia la Meca. Por eso celebro que el Rey, es decir, el Jefe del Estado, supla a un Gobierno que ha extraviado toda su autoridad. Otra cosa es que, como repúblico convencido, me pregunte si esa intervención real encaja en el papel de árbitro y moderador que la Constitución atribuye al titular de la Corona, o si, en realidad, estamos ante una extralimitación inconstitucional (un acto de gobierno, en suma), tal vez solicitado por el propio Gobierno acollonado ante las circunstancias, pero sin duda impropio. En fin, que menos mal. No quiero ni pensar en que cuando ese conflicto rompa abiertamente –que romperá—no dispongamos ya de esa voz autorizada sino que tengamos que vérnoslas a las bravas con el moro y en manos de estos chisgarabís. Se me abren las carnes sólo de pensarlo, créanme.

 

No me cuadra este visible recurso al Rey, este echar mano del prestigio monárquico, viniendo de un personal cuya exigua filosofía se agota en una incierta memoria y devoción republicana y que se llena la boca propagando que en España no hay monárquicos sino juancarlistas, o sea, pan para hoy y hambre para mañana. Porque, insisto, que el Rey actual tiene un peso no es cosa discutible, pero ¿quién asegura que esa capacidad sea transmisible al heredero? Franco contaba para estos casos con prendas como Solís, que era el administrador del Rey moro, y gastaba un calculada maurofilia pendular entre el homenaje y la Legión que, bien que mal, mantuvo las cosas en su sitio mientras él tuvo arrestos. ¿Con quién cuenta esta democracia prosternada y con quien contaría el día infausto en que ya no disponga del recurso al Rey y, contra todo derecho, Marruecos vuelva a la carga –que volverá, ya digo—exigiendo la devolución de aquellos territorios históricos que jamás fueron suyos? Dios guarde al Rey, por supuesto, pero vamos a ver si lo imploramos con los ojos abiertos y los pantalones bien sujetos en su sitio.

7 Comentarios

  1. Les he oído en la radio, a usted icluido, batirse con la señora o señorita Valenciano, ese genio de la sofística, empeñada en dresdamatizar lo que está ocurriendo. Es de agradecer a gm como a otros pocos (poquísimos) su claridad en la acusación: Marruiecos va a por Ceuta y Melilla, el Gobierno español no quiere enterarse, el recruso al rey pone en evidencia la insolvencia gubernamental, etcétera. Menos mal que aún quedan voces, en efecto.

  2. Ufffff….que soflama más arcaica e imperialista del siglo XVIII…

    ¿ Y aún guarda algo de la juventud?

    Y mientras el sátrapa alauita contento con su coorte de domésticos partidos políticos marroquíes, que le bruñen el trono…

  3. Sin temor a incurrir en un delito de lesa majestad he de decir que a mí la actitud del rey Juan Carlos en estos asuntos marroquíes nunca me ha parecido lo suficientemente contundente y firme. Está claro que existe mucho temor al hijo del “hermano” de Juan Carlos I y la ambigüedad ha sido la nota dominante. Cómo sí no, se explica que la familia real española apenas se haya dejado ver por las ciudades africanas de Ceuta y Melilla, ¿temor reverencial al rico sátrapa rey alaudí? No entiendo tanto resquemor para visitar tranquilamente estos territorios de España, ¿se evita ir a Ceuta y Melilla para no enfadar al “sobrino” del rey Juan Carlos?. Si fuera así me parecería de una cobardía imperdonable. Que aprenda de de la princesa Ana de Inglaterra que no tiene ningún tipo de complejos cuando decide por su real deseo plantarse en Gibraltar. En los tensiones con Marruecos prefiero la actitud de José Mª Aznar, tan criticable por otras cosas, pero con tan fuerte vigorosidad para poner en su sitio a Marruecos (recuérdese el surrealista caso de la Isla del Perejil resuelto con la ayuda de los EEUU).
    Sobre el heredero del rey Juan Carlos está claro que carece de la simpatía, el encanto y el carisma de su augusto padre y es la insulsez personalizada (aunque también es cierto que al menos aparentemente no tiene ninguno de los numerosos y graves defectos del regio Patrón). El gran problema al que se enfrenta el Príncipe además de su escaso atractivo personal es a la indiferencia ciudadana hacia la Monarquía en general y la desafección a su persona y a la de su famélica y nerviosa compañera a la que se la ve sobre todo como una advenediza sin preparación amén de a una cada vez mayor libertad a la hora de hacer críticas de la Institución y de los comportamientos de sus integrantes tras 30 años de pertinaz censura/ autocensura de los medios de comunicación y que tanto han contribuido al ¿inmerecido? prestigio de la Corona. A mí personalmente no es algo que me inquiete porque la Familia real no repercute para nada en las vidas de los ciudadanos y sólo sirve de fuente de cotilleos y de gastos en beneficio de personas tremendamente privilegiadas que parecen vivir al margen de las grandes cuestiones sociales, económicas y políticas que preocupan realmente a los españoles de a pie. Saludos cordiales,

  4. Sin temor a incurrir en un delito de lesa majestad he de decir que a mí la actitud del rey Juan Carlos en estos asuntos marroquíes nunca me ha
    parecido lo suficientemente contundente y firme. Está claro que existe mucho temor al hijo del “hermano” de Juan Carlos I y la ambigüedad
    ha sido la nota dominante. Cómo sí no, se explica que la familia real
    española apenas se haya dejado ver por las ciudades africanas de Ceuta y Melilla, ¿temor reverencial al rico sátrapa rey alaudí? No entiendo tanto resquemor para visitar tranquilamente estos territorios de España,
    ¿se evita ir a Ceuta y Melilla para no enfadar al “sobrino” del rey Juan Carlos?.
    Si fuera así me parecería de una cobardía imperdonable. Que aprenda de la princesa Ana de Inglaterra que no tiene ningún tipo de complejos cuando
    decide por su real deseo plantarse en Gibraltar. En los tensiones con Marruecos prefiero la actitud de José Mª Aznar, tan criticable por otras cosas, pero
    con tan fuerte vigorosidad para poner en su sitio a Marruecos (recuérdese
    el surrealista caso de la Isla del Perejil resuelto con la ayuda de los EEUU).
    Sobre el heredero del rey Juan Carlos está claro que carece de la
    simpatía, el encanto y el carisma de su augusto padre y es la insulsez personalizada (aunque también es cierto que al menos aparentemente
    no tiene ninguno de los numerosos y graves defectos del regio Patrón).
    El gran problema al que se enfrenta el Príncipe además de su escaso atractivo personal es a la indiferencia ciudadana hacia la Monarquía y la desafección
    a su persona y a la de su famélica y nerviosa compañera a la que se la ve sobre todo como una advenediza sin preparación amén de a una cada vez
    mayor libertad a la hora de hacer críticas de la Institución y de los comportamientos de sus integrantes tras 30 años de pertinaz censura/ autocensura de los medios de comunicación y que tanto han contribuido
    al ¿inmerecido? prestigio de la Corona.
    A mí personalmente no es algo que me inquiete porque la Familia real
    no repercute para nada en las vidas de los ciudadanos y sólo sirve de fuente
    de cotilleos y de gastos en beneficio de personas tremendamente
    privilegiadas que parecen vivir al margen de las grandes cuestiones sociales,
    económicas y políticas que preocupan realmente a los españoles de a pie. Saludos cordiales,

  5. Marruecos nos ganará esa partida por el mimso procedimiento que la ganó a Francia: mediando los negocios. ¿Cuántos personajes del PSOE, enpezando por González, tienen ya “segunda residencia” en Marruecos? Espero que no cren ustedes que se desplazan hasta allá en busba del té muruno. Con el tiempo acabaremos sabiendo este secreto de la inversión tapada en Marruecos, a la que sirve de apoyo la ayuda “oficial” a España. Es un asunto muy largo. Supongo que me excusan por dejarlo ahí.

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